viernes, 21 de agosto de 2015

Oscura y Salvaje Tentación (Capítulo 4)

Hola a todas y todos!

Discúlpenme, se que algunos quieren matarme pero me fue muy difícil decidir que escribir en este capítulo, de hecho tuve que descartar varias escenas y empezar de nuevo. Así que sin mas que decir, aquí les va el capitulo 4, recuerden dejar sus comentarios :) Feliz lectura!

Capitulo 4

-¡Ah! ¡Ahí estás hermanita!_anunció Alanis animada en cuánto sus ojos se hubieron posado en la princesa. Dejó su copa vacía sobre la bandeja de la criada, para luego coger otra. Su mirada se perdió un instante en el salón de baile antes de enfocarla de nuevo en su hermana _ Ven aquí, querida _ agitó la mano hacia la criada para que se marchara.

Un escalofrío recorrió la espalda de Rosemary cuándo observó a su hermana. Sus ojos destellaban con crueldad, con ferocidad, con el conocimiento de algo que ella ignoraba. A su espalda, podía sentir el calor de Hunter rodeándola como una manta de terciopelo, pero no lo suficiente como para calmar sus nervios. Necesitaba abrazarlo. Algo le decía que el buen humor de su hermana no podía deberse simplemente al baile.

Alanis alzó una ceja en cuánto los dos se acercaron y dio un largo sorbo a su copa de vino.

-Hunter, retirate_ordenó mirándolo ahora a él _ Necesito estar a solas con la princesa.

Rosemary dejó escapar un pequeño sonido que podría haberse considerado de absoluto terror y entonces, Hunter frunció el ceño. Su mirada chocó con la de la reina. A pesar de la crueldad que despedían sus ojos, el guardia no se sintió intimidado en lo absoluto. Ella le había dirigido ésa mirada varias veces a lo largo de la vida, especialmente cuándo estaba a punto de realizarle algún daño a su hermana y él aparecía para impedirlo. En aquella época, Hunter no podía entender como una mujer de la edad de Alanis podía pensar siquiera en lastimar a su hermana que era quince años menor que ella y era incapaz de defenderse. Y a la fecha seguía sin entenderlo.

Hunter suspiró e hizo una reverencia.

-Como usted diga, Su Majestad _ no había mucho que él pudiera hacer en estos casos. Alanis seguía siendo la reina y ella controlaba todo, incluyéndole, aunque fuera el guardián de su hermana. Desafiarla era sin lugar a dudas la mejor forma de tener una cita con la muerte.

Rosemary se dio vuelta al escucharlo y lo observó con ojos suplicantes, ojos de preocupación, ojos de miedo. A él se le partió el corazón. No quería dejarla sola.

-Su Alteza, si me necesita, estaré abajo _ sus ojos se caldearon, pero fueron firmes, queriendo transmitirle sin palabras que él estaría cuidando de ella aunque no estuviera a su lado. Esperaba que ella pudiese captar el mensaje. Le hizo una reverencia_Con su permiso.

Rosemary observó a Hunter marcharse como la esperanza que se escurre entre los dedos. Tragó saliva nerviosa, sintiendo las ganas de correr lejos apoderarse de cada célula de su cuerpo a raudales. Se dio la vuelta y se encontró de cara con su hermana, quién no dejaba de observarla con creciente interés mientras seguía bebiendo de su copa. Alanis bebía mucho y en más de una ocasión se había emborrachado en los bailes, teniendo que ser llevada en brazos a sus aposentos por Jackson o algún guardia de turno. Sin embargo, cuándo ella bebía de ésa forma, cuidadosamente y con cautela, era porque tenía algo en mente, algo que por lo general Rosemary nunca se enteraba hasta que sucedía.

Alanis sonrió con burla y negó con la cabeza.

-Cierra la boca, hermanita. Que es muy evidente como babeas por el guardia _ dio otro sorbo a su copa_ Sabía que eras una inservible pero no tenía idea de que tuvieras tan poca clase y mal gusto.

Rosemary le frunció el ceño sin haberse dado cuenta que un rubor se había hecho presente en sus blancas mejillas.

-No se de que….

-No me vengas con excusas_la silenció Alanis_Siempre lo miras con esa ridícula cara, casi como un cordero que está a punto de ser degollado. Me da asco ver como te rebajas.

Rosemary tragó saliva.

-Pues Hunter es mi amigo, hermana _ respondió ella casi desafiante_Siempre he sido así con él y tú mas que nadie lo sabe.

Alanis bufó y casi se atragantó con su propio vino.

-¿Amigos? ¿Así es como le dicen ahora?_se rió burlonamente y se quitó el cabello del rostro con elegancia _ Que ilusa eres. Sigue así y no te darás ni cuenta cuándo ambos estén cogiendo en las caballerizas.

Rosemary la miró con espanto.

-¡Alanis! ¡Hunter nunca…

Alanis dejó escapar una sonora carcajada.

-¿Qué? ¿Acaso Hunter esta castrado y aún no me entero?_le alzó una ceja al observar como ella guardó silencio_Eso pensaba. Si quieres un juguete, querida hermana, búscate uno de tu clase y que por lo bajo pueda proporcionarte un par de joyas _ le enseñó un brillante anillo de diamantes que tenía en el dedo índice de su mano derecha.

Rosemary se quedó prendada de la fina joya y entonces, miró a su hermana con incredulidad.

-Alanis, ¿no me digas que tu…

-Todo se vale, hermanita _ bebió otro sorbo de su trago y estiró su brazo, dejando que la luz diera sobre el anillo, haciendo que brillara _ El rey Windson fue muy generoso.

-¿El rey Gabriel Windson? ¿No que esta casado?

-Pero no muerto _ replicó Alanis haciendo un gesto con su mano a la criada para que se acercara _ Al parecer él y su esposa no se llevan lo suficiente, si tú me entiendes. Y créeme que esto fue justo, considerando que fue la peor cogida de toda mi vida. Gracias, Bárbara _ coloco su copa vacía en la bandeja de la criada y cogió dos tragos más, para luego ordenarle que se retirara_Aún me provoca nauseas el solo recordarlo.

-¿Te has puesto a pensar que pasaría si su esposa se entera? Podrían asesinarte.

Alanis le alzó la barbilla con superioridad y negó con la cabeza.

-Ay hermanita, aún te queda mucho por aprender_se acercó a ella hasta que escasos centímetros la separaron de su rostro _ El rey depende de mi en estos momentos debido a las bajas que ha sufrido su ejercito después de la última guerra. Los guerreros de Aradon son los mejores gracias a tu querido Hunter y al sistema de entrenamiento diseñado por su padre, así que digamos que le he estado haciendo un pequeño favor, prestándole algunos de los nuestros para conquistar el reino vecino. Si él dice una palabra acerca de lo nuestro, no solo retirare mí desinteresada ayuda _ Rosemary le alzó una ceja. Desinteresada no era una palabra que estuviera en el diccionario personal de su hermana _ sino que enviare a asesinar a todo su ejercito y de paso a la aburrida de su querida esposa _ sonrió satisfecha y bebió un sorbo de su copa_Aradon tiene alianzas con varios reinos, incluyendo Astoria, así que en caso de una guerra, tendré el ejercito más grande de toda la región.

Rosemary se quedó boquiabierta.

-¿Cómo lo conseguiste, Alanis?_preguntó con interés _ Desde que los reinos supieron que estábamos aliados a los hombres lobo de los bosques, se prometieron a si mismos nunca prestarnos ninguna ayuda. ¿En que minuto sucedió todo esto?

-No vivas en el pasado, Rosemary. Por si no lo recuerdas, yo mande a exterminar a esas bestias y ya han pasado quince años desde entonces _ se apoyó perezosamente contra el barandal y su mirada se perdió unos instantes entre la multitud, antes de volver a su hermana _ Digamos que he hecho uso de mi maravillosa influencia para lograrlo, además de otros favores.

Rosemary suspiró y se cruzó de brazos.

-Con favores te refieres a acostarte con ellos _ fue mas una afirmación que una pregunta. Alanis solo la observó con una sonrisa ladeada mientras su dedo seguía el contorno de su copa, lo que le indicó a Rosemary que había dado en el clavo _ Santo cielo, Alanis, si deseas tener un hombre al lado porque no simplemente te casas, ya has reinado sola mucho tiempo.

Nuevamente, Alanis dejó escapar una carcajada.

-¿Casarme, hermanita? No seas aburrida. Ten bebe un poco para que bajemos _ le tendió la copa que tenía a su costado y Rosemary se la recibió. Si bien no era muy adepta a beber, en eventos sociales como este no le quedaba más opción que hacerlo por cortesía_No deseo seguir perdiéndome de la diversión amarrándome a un idiota descerebrado. Este reino es mío y seguirá siéndolo hasta el día en que me muera _ continuó ella_No necesito de nadie más, ya tengo suficiente con ser tu niñera.

Rosemary se mordió la lengua y guardó silencio. Lo que Alanis hacía con ella no entraba siquiera de cerca en la categoría de ser niñera. Verduga sonaba mejor. Así que de algún modo, la princesa estaba agradecida de que su hermana nunca hubiera querido tener hijos. Capaz que les habría hecho, al menos eso pensaba.

La princesa se llevó la copa a los labios y bebió un poco del espeso líquido. Ella esperaba sentir el sabor agridulce característico del vino, pero en su lugar se sorprendió de saborear algo muy dulce y casi empalagoso. Miró su copa extrañada y entonces observó a su hermana.

-Esto no es vino _ indicó ella.

Alanis sonrió metiendo un dedo en su copa empapándolo del líquido y entonces, lo chupó.

-Claro que no lo es, tonta. Es algo que mande a preparar especialmente para ti, para que bebas y no me dejes en vergüenza delante de nuestros invitados _ agitó la mano en el aire como queriendo borrar un mal recuerdo_Necesito que te mezcles esta noche y causes buena impresión. El príncipe de Astoria y sus hermanos están presentes.

Rosemary no se mostró sorprendida en lo más mínimo. Supuso que Alanis también se había acostado con ellos, por eso le pedía de su cooperación y comportamiento intachable en el baile, dado que tenía una alianza con ése reino y de seguro no deseaba perderlo.

-Bien, hermanita, ya es hora _ anunció Alanis tendiéndole la mano.


                                                              ************


Hunter se colocó en una posición defensiva y con la mirada fija en Rosemary, cuándo las vio a ella y Alanis descender por la escalinata hacia el salón con el resto de los presentes. Desde la distancia en la que se encontraba, prácticamente al otro extremo de la habitación, igual podía notar que la princesa estaba algo intranquila e inquieta. Supuso que la reina la había obligado a acompañarla cuándo ella detestaba ése tipo de eventos, pero lo que más le llamó la atención, fue ver la copa en sus manos. Rosemary no eran de las que bebían en demasía, más no dejaba de tomar sorbos de aquel liquido casi marrón que definitivamente no era vino. Miró hacia todos lados, observando con detenimiento las copas de algunos de los invitados y se dio cuenta de que ése mismo brebaje estaba en varias de ellas, no solo en la de la princesa, posiblemente era algún licor especialmente hecho para la ocasión.

El guardia se cruzó de brazos a la altura de su musculoso pecho sin dejar de vigilar a Rosemary mientras Alanis coqueteaba casi descaradamente con los hermanos del príncipe de Astoria. Hunter simplemente sonrió sin ganas. Era muy bien sabido entre los habitantes del palacio, incluyendo la guardia, que la reina tenía una tendencia hacia la promiscuidad muy marcada, ya que la usaba como moneda de cambio para adquirir todos y cada uno de los favores de varios reinos, llegando incluso al chantaje de ser necesario. Era una de las ventajas de no poseer un rey a su lado con el cual gobernar.

-Que aburrido, ¿no? Preferiría estar limpiando a los caballos que estar aquí.

Hunter observó a su izquierda al escuchar ésa voz. Sebastián había tomando lugar a su costado.

-¿Qué haces aquí, Sebastian? ¿No se supone que deberías vigilando los pasillos?_lo interrogó Hunter con severidad con la mirada fija en él.

Sebastián puso los ojos en blanco y le dio un mordisco a la manzana que llevaba en su mano.

-No molestes. ¿Crees que sería tan negligente como para dejar mi puesto sin relevo?_le replicó el muchacho del cabello dorado _ Christian se está haciendo cargo. Necesitaba salir de ahí.  Si tengo que rescatar príncipes borrachos en apuros una vez mas, me volveré loco _ sus ojos entonces recorrieron todo el salón de un extremo a otro _ Vaya, nuestra querida reina no escatima en gastos, esto está absolutamente repleto_entonces se giró hacia su amigo_ Y ¿Cómo va todo, Hunter? ¿No deberías estar junto a la princesa?

Hunter le dirigió una mirada de pocos amigos y suspiró.

-Ordenes de la reina_dijo secamente.

Sebastián asintió y le dio otro mordisco a su manzana.

-Ya veo.

Hunter lo observó con extrañeza.

-Te conozco, Sebastián. No estas aquí simplemente porque quieras faltar al trabajo, ¿cierto?_el guardia rubio le sonrió.

-Nada se te escapa, ¿cierto, Hunter?_observó hacia todos lados asegurándose de que nadie reparaba en ellos, para luego acercarse al oído de su amigo _ Escucha, necesito conversar de algo contigo, pero debe ser en privado.

El guardia asintió. Había algo en el tono de Sebastian que no le gustaba nada, ya que él no era precisamente alguien demasiado serio. Al instante se preocupó, ¿Qué podría ser tan delicado como para que su amigo quisiera hablarlo sin que nadie más se enterara?

Hunter le dio un último vistazo a Rosemary, quién conversaba animadamente con el príncipe de Astoria, antes de indicarle a Sebastián que lo siguiera a una habitación apartada fuera del salón. Se fueron completamente en silencio, la tensión creciendo entre ellos. Hunter tenía un muy mal presentimiento de todo esto.

El guardia del cabello oscuro, dirigió a su amigo hacia la habitación del piano, cerrando las dos grandes puertas de roble tras él. La música ahora no era más que un sonido de fondo, más que el escándalo que era en el salón mismo dónde se desarrollaba el baile. Sebastián se giró para enfrentar a Hunter y entonces, comenzó:

-Alguien ingresó a los aposentos de sus antiguas Majestades.

Hunter lo miró impresionado, no solo por el hecho, sino que porque Sebastián había ido directo al grano.

-¿Cómo lo sabes? ¿Qué fue lo que sucedió?_exigió saber el guardia.

Sebastián suspiró y sacó un pañuelo de su bolsillo, el cual sostuvo en su puño.

-Estaba patrullando los pasillos del ala prohibida, dado que me topé con el idiota de Jackson que venía sumamente molesto_Hunter sonrió de satisfacción al escuchar eso, aunque fue solo momentáneo _ Escuché un objeto caer al suelo desde la habitación de sus Majestades, así que decidí ir a investigar_se aclaró la garganta antes de continuar _ Cuándo entré, todo parecía estar en su lugar, me aseguré de ello, a excepción de una cosa: las ventanas estaban abiertas de par en par.

Hunter frunció el ceño. Esto no le estaba gustando nada.

-Tú sabes que los aposentos del rey y la reina fueron limpiados, reconstruidos y cerrados después de lo que sucedió. Nadie tiene permitido entrar.

-Crees entonces que quién haya entrado es alguien de afuera _ le respondió Hunter, más afirmándolo que cuestionándolo.

-O algo _ señaló Sebastián y entonces abrió el pañuelo ante la mirada atónita de Hunter, enseñándole su contenido _ Encontré esto en el suelo junto a la ventana.

El cuerpo del guardia se estremeció sin que sus ojos pudieran apartarse del hallazgo que su amigo había encontrado: Era el trozo de una garra de color negro azabache. Demasiado grande para ser de un animal común y corriente, lo que significaba que…

-Están con vida, Hunter_anunció Sebastián como si estuviera leyéndole los pensamientos _ Uno o un puñado de ellos logró sobrevivir al exterminio.

-¿Alguien más sabe?_se apresuró a preguntar el guardia, a lo que Sebastián le respondió negando con la cabeza.

-Necesitaba discutirlo contigo. Nadie se ha dado cuenta de la intrusión más que yo _ se acercó a Hunter, entregándole el trozo de garra envuelto en el pañuelo _ Sé que eras muy cercano a ellos desde que eras un niño. Recuerdo cuándo el rey Richard solía alojarlos en el ala vacía del palacio, tú eras el primero en ir a buscarlos para jugar y los mezclabas con nosotros que solían patearnos el trasero porque eran mucho más fuertes, ¿te acuerdas?_Hunter asintió _ Si alguno de ellos está con vida, lo mejor es que tú te hagas cargo de investigarlo. Los Guardianes nos detestan después de la orden que dio la reina y esto podría significar que todos estamos en peligro, porque de seguro buscaran venganza por lo que sucedió hace 15 años. Llegar al dialogo será imposible, no nos escucharan, pero puede que a ti si _ Sebastián se frotó los ojos sintiéndose de pronto muy cansado, pero Hunter podía ver más allá y sabía que su amigo en realidad estaba muy asustado de ellos. Los Guardianes eran muy letales, si buscaban venganza de seguro la harían efectiva, considerando que eran muy buenos estrategas y trabajaban muy bien en manada. El exterminio durante el reinado de Alanis había sido horrendo y sanguinario, una mancha oscura en el libro de la vida de Aradon. Pero una segunda guerra entre ambos bandos acabaría con todo.

Hunter empuñó fuertemente el pañuelo y lo guardó en su bolsillo.

-Me haré cargo, Sebastián. No te preocupes_le aseguró tomándolo de los antebrazos, al igual que él. Era la forma en que los guardias sellaban promesas y acuerdos _ Pero debes prometer no decírselo a nadie, y mucho menos a la reina. Ella nos pondrá a todos en riesgo si se entera que Los Guardianes están vivos, ya que de seguro nos enviará para exterminarlos de una vez por todas sin saber siquiera cuántos son y que es lo que planean. Ellos nos superan en habilidades y serían capaces de matarnos en muy poco tiempo.

Sebastian se estremeció ante la idea y asintió. Su propio padre había muerto durante el exterminio y sabía de primera línea lo que eran capaces aquellas criaturas. En ése tiempo, el ataque había sido por sorpresa, pero estaba consciente, de que no correrían con la misma suerte dos veces si se desataba una nueva guerra.

-Lo prometo _ dijo, para luego soltar los antebrazos de Hunter, al igual que este último.

-Ven, regresemos al salón. Ya hemos dejado nuestros puestos mucho tiempo.

Ambos guardias abandonaron rápidamente la habitación del piano. El baile seguía con los mismos ánimos de hacía unos minutos, pero no así como Hunter se sentía internamente. El conocimiento de este hallazgo era de alto riesgo y cargarlo sobre sus hombros, era como llevar una gran roca a cuestas día a día. Sabía que sería cuestión de tiempo solamente para que todo el reino se enterase de lo sucedido y ahí, no habría vuelta atrás. La guerra sería inminente de nuevo.

Sebastián golpeó ligeramente el hombro de Hunter, sacándolo de sus cavilaciones.

-Vuelvo a mi puesto, cascarrabias. Nos vemos_y sin más que decir, se marchó, perdiéndose entre la multitud.

Hunter suspiró sin decir nada y su mirada recorrió entonces el salón en busca de Rosemary, pero pronto se dio cuenta, que ella no estaba ahí. Ni tampoco Alanis…….ni tampoco el príncipe de Astoria y su hermano mayor.


Muchos cariños y el próximo capítulo será antes de que termine la semana.

Kathy

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