sábado, 8 de agosto de 2015

Oscura y Salvaje Tentación (Capitulo 3)

Hola a todas y todos nuevamente!

Vamos avanzando rápido en los capítulos. Aprovechen porque no se sabe hasta cuándo durara y de ahí partamos con solo uno por semana jejeje Este se viene más largo y sabrán un par de cosas que quizás se están preguntando. Hunter y Rosemary se tomaron este capitulo mas una visita desagradable. Sin mas que decir aqui va y que tengan una feliz lectura!

Capitulo 3

-Su Alteza, se hace tarde, ya debemos irnos.

-¡Salgo en un minuto!

Hunter simplemente negó con la cabeza y sonrió por lo bajo mientras se apoyaba perezosamente sobre el muro, junto a la gran puerta de roble que daba a la habitación de Rosie.

Para ser la princesa de Aradon, Rosemary era bastante impuntual, especialmente si de bailes se trataba, ya que era muy femenina y se tardaba una eternidad en arreglarse. Bueno, una eternidad en estos momentos era de aproximadamente media hora, así que Hunter supuso que podía ser peor. Él creía que ella se preocupaba más de la cuenta por lucir bien, cosa que había sido motivo de discusiones entre ellos en varias ocasiones, dado que Rosemary siempre le decía que no tenía sentido del estilo y que no todo lo que usaba le podía quedar bien, pero para Hunter, ella se veía bellísima hasta con el atuendo mas simple. El problema aquí, sin embargo, era que si ella llegaba tarde, eso se reflejaría en como Alanis la trataría al día siguiente y de seguro, sería horrible, aunque Rosemary nunca pensaba en ésas cosas, ya que estaba acostumbrada.

El rostro del guardia se llenó de preocupación. La sola idea de que la reina fuera cruel con su mejor amiga, era suficiente como para querer matarla, como si ya no le sobraran razones para hacerlo.

-Princesa, ¿esta usted…

-Tranquilo, Hunter, ya casi termino _ le respondió ella como adivinando lo que iba a decir _ Solo me falta una sola cosa mas.

Desde al interior de la habitación se podía escuchar el sonido de objetos caer al suelo y el abrir y cerrar de los cajones de los muebles. Hunter dejó escapar un suspiro.

-Eso te pasa por ser…

-¡Lo encontré!_anunció ella de forma entusiasta y ahí, Hunter no dijo nada mas, aunque no pudo evitar sonreír ante su optimismo. El mundo podía caerse a pedazos pero Rosemary seguía tan adorable y positiva como siempre_ Mmm, Hunter, ¿sigues ahí? Necesito ayuda.

Hunter simplemente obedeció y sin pensarlo dos veces, entró en la habitación, pero cuándo lo hizo sus ojos se abrieron como platos y la respiración se le quedó atorada en la garganta.

Si hubieran palabras que pudieran describir a Rosemary en ése minuto, Hunter no supo cuales usar, porque hermosa no se acercaba siquiera a lo que él estaba mirando. La princesa estaba envuelta en un largo vestido rojo que abrazaba y definía sus curvas desde la altura de sus pechos hasta el comienzo de las caderas, para luego seguir bajando en una cascada ampona hasta el suelo. Sus brazos estaban cubiertos por largos guantes blancos que solo hacían resaltar aún más el color del vestido. Su cabello había sido tomado en lo alto, formando una larga cola de caballo con rizos, mientras unos mechones sueltos adornaban y enmarcaban su rostro. Hunter supuso que ella no estaba consciente de que lucía como una diosa andante salida de un libro de fantasía, pero para él, la princesa siempre lucía como una diosa, aunque prefería mantener ese pensamiento solo para si mismo.

Rosemary pestañeó varias veces al observarlo y dejo escapar una risita nerviosa.

-Y, ¿Cómo me veo?_le preguntó ella mientras daba una vuelta sobre su propio eje para que él pudiera observarla de pies a cabeza.

Hunter tragó saliva de forma nerviosa e instintivamente, se lamió los labios.

-Muy hermosa, Su Alteza _ le respondió él tratando de no mostrar ninguna emoción_ ¿Con que necesita ayuda?

Rosemary le enseñó el colgante con forma de estrella que traía en su mano.

-Necesito que me pongas esto_le pidió, para luego darse la vuelta y apartar la cola de caballo de su espalda.

Hunter cerró la puerta tras él y se acercó con una lentitud mayor de la que esperaba. Cogió el colgante de sus manos y se lo pasó alrededor del cuello, quedándose unos minutos completamente hipnotizado por su blanca piel. Sin siquiera pensarlo, colocó una mano sobre su hombro y acarició la zona ligeramente. Era tan suave como se lo imaginaba, como el terciopelo entre sus dedos. Inhaló profundamente y sintió el aroma de ella llenar su cuerpo. Vainilla. Tal como a ella le gustaba.

Rosemary cerró los ojos y suspiró al sentir el roce de la mano de Hunter sobre su cuerpo. Fue ligero, como una pluma y aún así, fue suficiente como para que un escalofrío recorriera toda la plenitud de su espalda. Pero pronto, demasiado pronto para su gusto, él retiró su mano y se alejó de ella, parándose derecho y colocándose ambos brazos tras la espalda mientras la miraba inexpresivamente.

Rosemary se colocó ambas manos al frente sobre su vestido y observó detenidamente a su amigo de pies a cabeza.

Los guardias del palacio normalmente llevaban uniformes azul oscuro, recubiertos de una pesada armadura plateada. Pero los guardianes como Hunter, que eran guardias de alto rango, llevaban uniformes especiales negros con detalles plateados, con una armadura mucho más ligera pero no menos resistente que permitía mayor libertad de movimiento en casos extremos, y una larga capa negra que bajaba desde las hombreras hasta el suelo, lo cual hacía mas sencillo para ellos cubrir a la persona que debían proteger.

Un rubor tiñó sus blancas mejillas, porque debía admitir que Hunter se veía realmente guapo en aquel uniforme.

-¿Esta lista, Su Alteza?_dijo él de repente, lo cual la sacó completamente de sus pensamientos.

-Si, lo estoy _ respondió ella sin ánimos y observó el reloj_Aunque creo que ya me perdí de la cena.

-Pero no del baile, princesa_ dijo él acercándose y ofreciéndole el brazo. Ella lo cogió sin decir una palabra y ambos salieron lentamente de la habitación hacia el pasillo.

Rosemary le dirigió una mirada de reproche.

-¿Quisieras dejar de hablarme con tanta formalidad? Es como si no fuéramos amigos de toda la vida.

Hunter suspiró y la miró arrepentido. No le gustaba cuándo ella lo miraba de ésa forma.

-Lo lamento, preciosa. Es la costumbre _ doblaron por el pasillo en dirección a las escaleras_ Pero debes entender que sigues siendo una princesa y yo un simple guardia sin importar que tan amigos seamos. Por lo tanto, te debo mi respeto ya que estoy bajo tus órdenes. Es mi trabajo protegerte. Además, no quiero hacer enfadar a tu hermana debido a nuestra cercanía y darle una razón más para que me condene a muerte. Sabes muy bien que no soy de su agrado _ entonces le guiñó el ojo, pero la tensión entre ellos no desapareció.

Él estaba consciente de que Rosemary detestaba la formalidad, pero nada podía hacer al respecto siendo su guardia. El resto del reino no vería con buenos ojos su relación si mostraban una excesiva cercanía, llegando inclusive a especular si había algo más entre ellos y eso no lo podía permitir. No obstante, ella aún no dimensionaba el poder que tenía sobre él. Una palabra suya era suficiente para ponerlo de rodillas a sus pies, pero también, para hacerle mucho daño, inclusive condenarlo. No es que creyera que Rosemary sería capaz de algo así, no, pero sabía que frente a su hermana ella no sería capaz de salvarlo aunque diera la vida por ello.

Hunter suspiró. Era en días como estos en que extrañaba profundamente al rey Richard, quién solo pensaba en la felicidad de sus hijas, especialmente en la de Rosemary dado que era su favorita. De niños, él nunca le había prohibido relacionarse con la princesa, sino que al contrario, parecía muy feliz cada vez que ingresaba al Palacio en busca de ella para ir a jugar a los jardines, dónde podían pasar horas juntos sin aburrirse, a pesar de que él era cinco años mayor, pero eso nunca los detuvo. Por eso, sabía que si el rey estuviese vivo, no habría problemas en que pudiese ser más cercano a Rosemary aún en presencia de otras personas del Palacio, inclusive de Alanis.

-Si se supone que estas bajo mis órdenes, supongo que tendré que castigarte por haberme hecho pasar un mal rato _ dijo de pronto ella y Hunter se detuvo en seco. ¿Había escuchado bien?

-¿Castigarme?_repitió él incrédulo y entonces se cruzó de brazos a la altura de su amplio pecho mirándola con interés_ ¿Y como pretende castigarme, Su Alteza?

Fue entonces, que Rosemary le dio esa mirada que él detestaba. Esa mirada con la que ella conseguía siempre lo que quería. La mirada a la cual nunca podría decirle que no.

-Serás mi pareja en el baile de hoy. Y si te lo preguntas Hunter, si, es una orden _ ella se puso ambas manos a la cintura y se colocó en una postura desafiante_ No querrás desobedecer a tu princesa, ¿o si?

Hunter la miró boquiabierto, pero solo unos instantes, antes de recuperar la compostura.

-Supongo que me estabas escuchando cuándo te dije lo perjudicial que sería que nos vieran a los dos demasiado cercanos _ pero ella pareció no tomarlo en cuenta. Entonces, Hunter observó hacia todos lados para ver si alguien estaba cerca y como no había nadie, cogió a Rosemary de la mano y la guió hasta el balcón del pasillo mas apartado del Palacio, un lugar que no era tan transitado, ya que quedaba muy cerca de la antigua habitación del rey y la reina_No puedo bajar al salón y bailar contigo delante de todos como si fuera alguien de la realeza, tu hermana me cortaría la cabeza.

-Pero no tiene que ser en el salón, Hunter_le señaló ella dulcemente_Puede ser aquí, en el balcón.

-¿Y si alguien nos ve? Es algo inapropiado.

Rosemary bufó exasperada.

-Te lo haré sencillo _ desató la cuerda que mantenía recogida la cortina y esta cayó como una cascada hasta cubrir la entrada del balcón, dejando a ambos en el exterior_ Mis padres solían hacer esto cuándo querían estar solos. La cortina es gruesa, no hay forma de que alguien nos vea si cruza el pasillo, lo cual es bien difícil que suceda además, ya que nadie ha pasado por aquí en mucho tiempo.

Hunter sintió como si un puñal se le hubiera clavado en el pecho cuándo la vio bajar la mirada con tristeza. Sabía que estaba pensando en sus padres.

-¿Los extrañas?

-Todos los días de mi vida _ le respondió ella sin mirarlo, para luego girar su cuerpo en dirección al reino, específicamente a los bosques aledaños _ Pero aún soy incapaz de creer que ellos hayan podido hacernos esto _ entonces, una lágrima se deslizó por su mejilla.

Hunter frunció el ceño y tomó lugar junto a ella, clavando su mirada igualmente en los bosques. Él sabía que Rosemary se refería a Los Guardianes, una raza mitad humano, mitad lobo, que custodiaban las tierras que rodeaban el palacio.

Hacía muchos años atrás y en un día de cacería, el rey Richard se había topado en el camino con lo que sus súbditos le habían dicho que era una bestia. Ellos lo describieron como un gran lobo de más de dos metros, pero que era capaz de pararse en dos patas, como si fuera un humano. La extraña criatura escupía sangre por el hocico y apenas si podía levantarse, dado que había sido herido por varios disparos.

El rey ordenó a sus guardias no hacerle daño justo al mismo tiempo en que el animal caía pesadamente al suelo, colapsando por sus heridas. A pesar de las insistencias de sus súbitos de que ayudarlo sería perjudicial, el rey hizo caso omiso a estas advertencias y se llevó a la criatura al Palacio, dónde el doctor Lucas Mason se hizo cargo de sanar sus heridas. Y ahí, ante los atónitos ojos del rey y del médico, el que una vez fue lobo, cambió de forma y en su lugar quedó un simple hombre.

Sin embargo, lo que el rey no sabía era que aquel hombre era nada mas ni nada menos que el Alfa de la manada, cosa que él mismo le explicó cuándo despertó un mes después totalmente curado. El hombre y su manada estaban tan agradecidos por la bondad del rey, que firmaron una alianza para mantener a ambos pueblos a salvo.

Los Guardianes proveerían de seguridad y protección a todos los habitantes del reino, guiándolos a través de los espesos bosques que solo ellos conocían, manteniendo a cualquier animal salvaje lejos de ellos y siendo el primer escudo frente al cual otro reino tendría que pasar antes de ingresar a Aradon. El Alfa le comentó al rey, que los hombres lobo eran muy sensibles a las esencias humanas y podían saber perfectamente cuándo alguien estaba mintiendo, evitando así los casos de altas traiciones. Además, su sentido desarrollado de la audición, les permitía saber si a kilómetros se avecinaban tropas buscando atacar por sorpresa, cosa de la cual ellos se hacían cargo antes de que llegaran siquiera al límite de los bosques. Su velocidad sobrehumana y fuerza, los hacían oponentes sumamente peligrosos, eran capaces abarcar grandes distancias de un solo salto y curarse con gran rapidez.

A cambio, el rey les proveía de riqueza, alimento, medicamentos y cualquier otra cosa para suplir sus necesidades básicas. En los tiempos más duros, Los Guardianes solían alojar en un ala privada del Palacio, especialmente para aquellas parejas que tenían hijos y necesitaban mayores cuidados. Ellos eran invitados a los bailes y se les trataba como a cualquier otro ciudadano de Aradon.

La única condición de alianza, era que no se debía derramar la sangre de ningún miembro de ambos pueblos. Los Guardianes no podían asesinar a nadie de Aradon ni viceversa, sino, el tratado llegaba su fin y la guerra entre ambos sería inminente.

Y fue justamente lo que sucedió.

Hunter aún era incapaz de olvidar la espantosa escena en la habitación de los padres de Rosemary. Todo el cuarto estaba hecho un desastre; los muebles habían sido reducidos a simples trozos de madera, las cortinas rasgadas, vidrios rotos esparcidos por el suelo, los muros salpicados de sangre y en la cama, los cuerpos del rey y la reina violentamente descuartizados, con marcas de mordidas y rasguños en los que alguna vez fueron brazos y piernas normales. Esa fue la evidencia que acabó por condenar a toda la raza de hombres lobo.

En aquel entonces, Alanis con solo veinte años, ascendió al trono y como castigo por su traición, envió a exterminar a todo el pueblo. Fue la guerra más cruda y sangrienta que el reino de Aradon hubiera conocido. Dado que el Alfa compartió con el rey sus debilidades, Alanis sabía muy bien que solo la plata sería capaz de matar a un hombre lobo, por lo que mando a forjar armas y balas especiales para la ocasión. Fue una matanza que pasó la historia, a pesar de las amplias bajas en la guardia real.

-Uno de ellos me ayudó, ¿sabes?

Hunter se giró para mirar a Rosemary, quién tenía su vista perdida en algún punto de los bosques. Ella continuó:

-Cuándo Alanis me abandonó en medio de los bosques, ¿lo recuerdas?

Como olvidarlo, pensó él. Fue un día de locura. Cuándo fue un hecho de que la pequeña princesa había desaparecido, el reino entero comenzó a buscarla. El pánico aumentó a medida que transcurrían las horas y la reina era inconsolable.

Rosemary miró a Hunter y su expresión le hizo entender de que si lo recordaba.

-Esa vez, estaba tan asustada que me senté en la fría grama a llorar, porque creí que nadie me encontraría _ una delicada sonrisa se dejó ver en sus labios _ Pero entonces, sentí un cálido aliento golpear mi cuello. Me di la vuelta y ahí estaba aquella criatura _ su mirada dio en Hunter_Al principio grité, creyendo que me mataría. Era un lobo gigante y no podría hacer nada contra el si decidía comerme _ se rió por lo bajo _ pero luego, me acarició la mejilla con su hocico y me lamió, ahí supe que era amigable y que no me lastimaría_suspiró_Al final, me subió a su lomo y me sacó de ahí. Nunca supe quién era, si un hombre o una mujer, pero estoy en deuda y no pude agradecérselo _ bajo la mirada_ Por eso, lo que sucedió no tiene ningún sentido para mi, Hunter. Mi padre confiaba en ellos, todo Aradon confiaba en ellos y nunca hubo algún indicio de que ellos nos odiaran, sino que al contrario, puedo hasta afirmar que nos querían. Si de verdad hubiesen pensado en traicionarnos, hubiera sido más fácil que ése lobo me matara cuándo me encontró en el bosque, es por eso que…..no lo entiendo.

Entonces, Rosemary sintió que dos fuertes brazos le envolvieron desde su espalda, sosteniéndola con firmeza contra un amplio y cálido pecho. Ella miró sobre hombro y su mirada, llena de confusión, chocó con la de Hunter, quién ahora la observaba con dulzura.

-Pero, ¿no que dijiste…

-Olvida lo que dije, preciosa_le interrumpió él y recargó su barbilla en lo alto de su cabeza, relajado, como si no fuera el fiero guerrero que era. La mayor parte del tiempo podía ser frío y serio, completamente enfocado en su trabajo, pero con ella eso era imposible _ En estos momentos necesitas a un amigo, no a un guardia _ la abrazó con más fuerza, como si de pronto alguien se la fuera a arrebatar para siempre y entonces, se rió.

Rosemary frunció el ceño.

-¿Puedo preguntar que es tan divertido?

Hunter le dio un beso en la frente para suavizar las líneas severas de su rostro.

-Nada, es solo que siempre se siente tan pequeña entre mis brazos, princesa _ miró hacia el cielo_ Y créeme que entiendo a que te refieres, a mi también se me hace extraño todo lo que sucedió hace quince años _ le hizo darle vuelta para que lo mirara _ Tuve a muchos amigos que pertenecían a la manada cuándo era niño y que yo recuerde, se sentían bastante a gusto de no tener que seguir escondiéndose de los habitantes del reino. Lamentablemente, ahora ya no hay ninguno con vida como para interrogarle acerca de lo sucedido. Pero, sea lo que sea, lo descubriremos Rosie, si eso te deja tranquila.

Rosemary sonrió.

-Es lo que necesito, Hunter. Siempre he creído que hubo algo mas, pero no se que y tengo que averiguarlo _ tragó saliva _ Por mis padres y por aquel lobo que me salvó.

Hunter asintió.

-Lo haremos, preciosa. Ya veras.

-¿Interrumpo algo?

Tanto Hunter como Rosemary se voltearon sorprendidos al escuchar esa voz. Jackson había corrido la cortina y ahora los estaba observando con una ceja alzada.

-Guardia Macarick, espero que tenga una buena explicación que darle a la reina acerca del retraso de Su Alteza _ se acercó a Rosemary lentamente pero Hunter se interpuso entre ambos. Jackson sonrió con malicia_ o talvez debería decirle personalmente a Su Majestad que el guardia de la princesa la distrae de sus obligaciones y que necesita _ miró de arriba hacia abajo a Rosemary como si fuera algo comestible _ otro guardián.

Hunter abrió la boca para decir algo, pero Rosemary se le adelantó:

-Yo le pedí que no me llevara al baile, Jackson _ comenzó ella, tocando el hombro de Hunter para que se apartara. Este obedeció _ me sentía un poco mareada y necesitaba aire, así que le ordené a Hunter que me trajera aquí.

-¿En un lugar tan apartado y silencioso, Su Alteza? ¿Hacía falta?_Jackson se acercó mas a Rosemary al punto en que ella podía sentir su aliento en su rostro_ Espero sinceramente que no este mintiendo para proteger a este incompetente _ apuntó a Hunter y Rosemary le tocó ligeramente el brazo para tranquilizarlo. Estaba completamente tenso y los músculos le temblaban, sabía que si ella no estuviera presente se lanzaría encima de Jackson y lo molería a golpes.

Ella le dedicó una de sus más dulces sonrisas.

-¿Incompetente? Creo que aquí el único incompetente eres tu, que te encuentras aquí cuándo deberías estar cuidando de mi hermana_ lo miró desafiante, decidida a no temerle para defender a Hunter. Jackson haría cualquier cosa para perjudicarlo_ Como verás, mi guardián esta aquí conmigo cuidándome como es su deber y el tuyo es cuidar a la reina.

Jackson entonces frunció el ceño. Todo rastro de soberbia había abandonado su rostro.

-Pero, Su Alteza…

-Sin peros, Jackson _ le alzó la mano para que se mantuviera en silencio. Si bien él era el guardia de su hermana, ella seguía siendo de la realeza y podía darle órdenes si lo deseaba_Yo ya me siento mejor y cualquier problema que haya, me acercare personalmente a la reina para responder por mi guardián, que después de todo está bajo mis órdenes y trabaja exclusivamente para mi. Y por favor, te pediré que te mantengas a una distancia prudente de mí o le pediré a Hunter que te aparte a su modo. Detesto que invadan mi espacio personal.

Hunter entonces, rodeó a Jackson y se puso detrás de él, desenfundando con su pulgar una parte de su espada.

-Si quiere lo hago en seguida, Su Alteza _ sonrió con malicia y sus ojos chocaron con los de Jackson como un par de estacas afiladas _ Será un honor y un placer para mi hacerlo. Sólo deme su orden.

Jackson miraba a Hunter con un odio que solo ellos comprendían. Desde siempre que se habían detestado, simplemente no se soportaban y si bien Rosemary no sabía muy bien toda la historia, algo tenía que ver con el hecho de que Hunter se había ganado el derecho a ser su guardián derrotando a Jackson quién fue su último oponente. Este último nunca se repuso de esto porque había sido invicto en batallas hasta ese entonces.

-No será necesario, Hunter. Debemos irnos al baile ya.

Hunter volvió a guardar la espada en su sitio sin dejar de mirar a Jackson.

-Lo que usted diga, Su Alteza.

-Con tu permiso, Jackson _ Rosemary comenzó a caminar por el pasillo siendo seguida de cerca por Hunter, quién iba justo detrás de ella cubriéndola.

Jackson los miró a ambos alejarse por el pasillo hasta que se perdieron de vista. Hunter podía haberle ganado la batalla, pero se aseguraría por todos los medios de que no ganara la guerra.


Muchos cariños y hasta un próximo capitulo,

Kathy

2 comentarios:

  1. Me encantaron los capítulos 2° y 3°! espero el 4° con ansias un besito Kathy, sigue inspirada!!!:D

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    1. Que rico :D que bkn que te haya gustado, espero que la inspiracion siga a su tope jejeje

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