Se que mi idea es publicar una vez por semana, pero debido a sus lindos comentarios me adelanté un punto y les traje el segundo capitulo antes de lo pensado. Este será mas cortito que el primero pero más divertido, dado que conoceremos un poco mas a los chicos de la guardia. Si, los hombres se tomaron completamente este capitulo.
Así que sin mas preámbulos aquí va el capitulo 2. ¡Feliz lectura!
Capitulo 2
- ¡Te patearon el trasero!
John fulminó a Sebastián con la
mirada mientras este se retorcía de la risa después de que Hunter le dijo lo
que había pasado en el campo de batalla esa mañana.
-Ya basta, Sebastián, no es
gracioso _ replicó John sintiéndose vulnerable ahí sentado mientras era vendado
por el doctor Mason, el médico real. Su rostro se retorció de dolor cuándo el
doctor apretó fuertemente las vendas sobre su torso _ Cuidado doc, eso duele.
El doctor Lucas Mason negó con la
cabeza y se sentó a un costado de su paciente. Se froto los ojos como si se
sintiera muy cansado, la verdad es que ya se consideraba demasiado viejo para
estar lidiando con muchachitos impertinentes como los guardias de la reina.
-Te rompiste dos costillas, ¿Qué
esperabas sentir? ¿Placer acaso?_dijo el doctor sarcásticamente observando a
los tres guardias que se encontraban al interior de su oficina.
John se bajó con dolorosa
lentitud de la camilla para luego comenzar el terrible proceso de vestirse.
Algo tan simple como estirar el brazo, se había convertido de pronto en toda
una tortura.
-A mi no me vea doc, sino a él _
dijo señalando acusadoramente a Hunter, que estaba parado a un lado de
Sebastian_ De verdad, ¿Qué demonios tienes en los puños, Hunter? ¿Acero? No
recuerdo a nadie que me haya dado alguna vez una paliza como esta.
Hunter le enarcó una ceja.
-En vista de las circunstancias
tenemos dos opciones. O yo soy muy fuerte o tus costillas son muy frágiles _
señaló divertido a lo que John le respondió con una mueca de absoluto enfado_
Piensa que pudo haber sido peor, John.
-Si, claro. Solo no me dejaste
inválido porque Su Alteza estaba presente_dijo John con un suspiro mientras
terminaba de vestirse.
Sebastian frunció el ceño.
-¿La princesa estaba con ustedes?_preguntó.
-Así es, Sebastian. ¿Por
qué?_preguntó ahora Hunter con creciente interés.
Sebastian simplemente se encogió
de hombros.
-Porque yo estuve en el salón
cuándo la reina llevo a cabo el juicio de aquel campesino_ explicó _Y la
princesa estaba ahí. Pobrecita, estaba tan pálida después de ver morir a ese
hombre que de verdad creí que se iba a desmayar, y ya saben que la reina no es
digamos el mejor apoyo que tiene Su Alteza _ se aclaró la garganta antes de
continuar _ Como sea, el asunto es que como ella se negó a que Jackson la
escoltara, se fue del salón por cuenta y de ahí no se le volvió a ver. No sabía
que había ido a buscarte, Hunter.
-¿Y porque a buscarme?_preguntó
Hunter nuevamente.
Sebastian lo abrazó por los
hombros y le alzó ambas cejas.
-Porque pidió por ti, galán y
justo no estabas _ señaló con diversión _ Maldición Hunter, si se supone que
eres el guardián de la princesa tienes que cuidarla. No tienes idea lo que
daría por estar en tu lugar.
Entonces Hunter frunció el ceño.
No le gustó como sonó eso.
-Lamento romper tu burbuja,
Sebastian, pero para eso tendrías que ser yo y ¿Qué crees? Eso no va a pasar ni
aunque volvieras a nacer treinta veces _ dijo con malicia, cruzándose de
brazos. Ya no le gustaba el rumbo que estaba tomando esa conversación.
-Relájate, Hunter. Nadie te va a
quitar tu puesto _ lo tranquilizó John ya finalmente vestido con su uniforme
azul oscuro de guardia y su armadura _ Además, para hacerlo tendrían que
desafiarte a duelo y nadie quiere una costilla rota o peor, morir gracias a ti.
Hunter sonrió.
-Eso es lo que me gusta de ti,
John. A veces puedes ser tan idiota y otras tan sabio como ahora _ dijo ahora
con genuina diversión.
-Gracias por el cumplido, guapo _
le respondió John lanzándole un beso y guiñándole el ojo.
Sebastian fingió poner una cara
de asco.
-Oh, Dios, ustedes me perturban.
Ojala que no sea contagioso _ entonces se dirigió al doctor Mason_ Doctor, por
favor, dígame que existe una cura para la estupidez.
Los cuatro estallaron a carcajadas
dejando que la tensión de hacía unos atrás minutos se disipara completamente.
El doctor Mason negó con la cabeza y observó a los tres guardias. Él los había
conocido desde que eran unos niños, pero los años les habían hecho de
maravilla, aunque su edad mental seguía siendo la de un infante, el doctor
sabía que era justamente ese humor característico de los jóvenes guardias lo
que lo mantenía en perfectas condiciones aun viviendo bajo el mandato de una
reina tan cruel como lo era Alanis Ravenheart.
-Mantente lejos de las batallas
por un tiempo, John, mientras tus costillas se curan _ el doctor observó a
Hunter_Cuento contigo para asegurarte de que sea así, de lo contrario pasara
mas tiempo barriendo los pisos del Palacio que trabajando de guardia y eso será
un infierno, créeme.
Hunter asintió.
-No se preocupe, doctor. Me haré
cargo.
John dejó escapar un resoplido de
desdén.
-Por si no se ha dado cuenta,
doctor, ya estamos en el infierno _ señaló para luego tomar lugar junto a
Sebastian_Y nuestra querida reina es el diablo en persona.
Sebastian lo golpeó en el hombro
y lo observó serio.
-Baja la voz, idiota. Si la reina
te escucha, nos cortara las bolas y las usara para decorar la mazmorra _ dijo
con genuino pánico en la voz_ Piensa en mis hijos.
Tanto Hunter como John le
dirigieron una mirada de extrañeza.
-Bueno, en nuestros hijos _
corrigió Sebastian_ Si ustedes saben que “reina” y “misericordia” no van juntos
en una misma oración, al menos no aquí en Aradon. Y no se ustedes, pero a mi me
gusta mi miembro y mis bolas exactamente dónde están, muchas gracias.
Esta vez fue John quién lo golpeó
en el hombro.
-Quieres callarte, Sebastian.
Mira que ya me duele la entrepierna de solo imaginarme a la reina cortándome
las bolas_a John le dio un escalofrío.
El doctor Mason suspiró por lo
bajo.
-Ya basta niños_ se levanto de su
asiento y se acercó a los guardias _ No se preocupen por la reina, ella esta de
muy buen humor porque mañana celebrará un baile con el reino vecino de Astoria.
Esta gestionando los preparativos.
-¿De nuevo?_inquirió John _ Pero
si la semana pasada también realizó una.
El doctor Mason se encogió de
hombros.
-A mi no me miren, solo les
comunico lo que su criada me dijo cuándo estuvo aquí esta mañana. Saben que el
fuerte de la reina son los bailes, no la política.
-Y supongo que nos querrá a todos
los guardias como autómatas, patrullando los pasillos del Palacio para evitar
robos, o accidentes indeseados_ dijo Sebastian de solo recordar el desastre del
baile anterior, en que el príncipe se había caído desde el balcón por estar
borracho. Todo un dolor de cabeza._ Será una noche de locos.
-Para ustedes quizá, pero no para
mí _ dijo John apuntando hacia su torso cubierto por una brillante armadura
plateada _ Tengo que descansar o no voy a recuperarme. Así que ustedes me
contaran después si pasó algo interesante.
-Si, y además te traeremos pastel
_ dijo Hunter con sarcasmo.
John cogió uno de los libros que
el doctor Mason tenía sobre la camilla y se la arrojó a Hunter esperando que le
diera de lleno en la cabeza, pero este fue más ágil y lo atrapó en el aire antes
de que eso sucediera.
-¿De que te quejas, amargado?
Mira que a ti te toca lo más fácil que es vigilar y cuidar a Su Alteza _ señaló
John_ Si quieres, yo cuido a la princesa mientras tu patrullas los pasillos
junto a Sebastian.
Hunter le dirigió una mirada de
pocos amigos a John.
-Olvídalo, no dejo a nadie que
haga mi trabajo _ enfatizó la palabra mi, esperando que a su amigo le quedara
bien claro.
Rosemary tenía ya veinte años y
hacía mucho que había dejado de ser una niña. Hunter recordaba perfectamente
aquel momento exacto en que comenzó a desarrollarse hasta convertirse en la
bella mujer que hoy era. De cintura estrecha y caderas anchas, turgentes
pechos, altos, redondos, que apenas si cabían en los vestidos que usaba a
diario y que en mas de una ocasión les habían robado la mirada a los guardias
del palacio, al punto en que Hunter tuvo que amenazarlos con dejarlos ciegos a
todos y cada uno de ellos para que no se atrevieran siquiera a posar sus ojos
en ella de nuevo. Sin embargo, con los miembros de la realeza era algo más
complicado. Él ya se había dado cuenta de lo mucho que Rosemary llamaba la
atención de los hombres. Si bien su hermana Alanis era mas extrovertida y poseía
una belleza salvaje, exótica, porque aunque no le agradara, Hunter debía
admitir que su reina era una mujer exquisita y que podía tener al hombre que
quisiera a sus pies, Rosemary poseía una belleza angelical que no pasaba
desapercibida y que cada año se hacía mas evidente. Los hombres se le acercaban
cada vez más y eso a ella le aterraba, por lo que él no se había despegado de
su costado desde entonces. En más de una ocasión, Hunter había notado como los
miembros de la realeza de otros reinos observaban a Rosemary; con lasciva, como
si ella fuera un trozo de carne que esta listo para ser devorado y que solo
falta que alguien le de la primera mordida.
Hunter sonrió sin ganas. Ja, como
si él fuera a permitir que eso sucediera.
-De cualquier modo, no creo que
la princesa requiera de mucho cuidado esa noche _ comentó Sebastian, lo que
sacó a Hunter de cavilaciones_ Ella detesta los bailes que su hermana realiza y
por eso siempre permanece apartada dando vueltas por el Palacio _ entonces, su
mirada se dirigió a Hunter_Dudo que tengas mucho trabajo que hacer, amigo mío.
-Espero que estés en lo cierto,
Sebastián _ dijo Hunter sin mirarlo, aunque algo en su pecho le decía que sería
justamente lo contrario.
Muchos cariños y hasta un próximo capitulo,
Kathy
;) exótica y sensual Ravenheart :P <3 voy por la mala! jejejeje
ResponderEliminarjajajaja salvajismo al por mayor, esperate no mas que aun queda mucho camino por recorrer ;)
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