jueves, 6 de agosto de 2015

Oscura y Salvaje Tentación (Capitulo 2)

Hola a todas y todos!

Se que mi idea es publicar una vez por semana, pero debido a sus lindos comentarios me adelanté un punto y les traje el segundo capitulo antes de lo pensado. Este será mas cortito que el primero pero más divertido, dado que conoceremos un poco mas a los chicos de la guardia. Si, los hombres se tomaron completamente este capitulo.
Así que sin mas preámbulos aquí va el capitulo 2. ¡Feliz lectura!

Capitulo 2

- ¡Te patearon el trasero!

John fulminó a Sebastián con la mirada mientras este se retorcía de la risa después de que Hunter le dijo lo que había pasado en el campo de batalla esa mañana.

-Ya basta, Sebastián, no es gracioso _ replicó John sintiéndose vulnerable ahí sentado mientras era vendado por el doctor Mason, el médico real. Su rostro se retorció de dolor cuándo el doctor apretó fuertemente las vendas sobre su torso _ Cuidado doc, eso duele.

El doctor Lucas Mason negó con la cabeza y se sentó a un costado de su paciente. Se froto los ojos como si se sintiera muy cansado, la verdad es que ya se consideraba demasiado viejo para estar lidiando con muchachitos impertinentes como los guardias de la reina.

-Te rompiste dos costillas, ¿Qué esperabas sentir? ¿Placer acaso?_dijo el doctor sarcásticamente observando a los tres guardias que se encontraban al interior de su oficina.

John se bajó con dolorosa lentitud de la camilla para luego comenzar el terrible proceso de vestirse. Algo tan simple como estirar el brazo, se había convertido de pronto en toda una tortura.

-A mi no me vea doc, sino a él _ dijo señalando acusadoramente a Hunter, que estaba parado a un lado de Sebastian_ De verdad, ¿Qué demonios tienes en los puños, Hunter? ¿Acero? No recuerdo a nadie que me haya dado alguna vez una paliza como esta.

Hunter le enarcó una ceja.

-En vista de las circunstancias tenemos dos opciones. O yo soy muy fuerte o tus costillas son muy frágiles _ señaló divertido a lo que John le respondió con una mueca de absoluto enfado_ Piensa que pudo haber sido peor, John.

-Si, claro. Solo no me dejaste inválido porque Su Alteza estaba presente_dijo John con un suspiro mientras terminaba de vestirse.

Sebastian frunció el ceño.

-¿La princesa estaba con ustedes?_preguntó.

-Así es, Sebastian. ¿Por qué?_preguntó ahora Hunter con creciente interés.

Sebastian simplemente se encogió de hombros.

-Porque yo estuve en el salón cuándo la reina llevo a cabo el juicio de aquel campesino_ explicó _Y la princesa estaba ahí. Pobrecita, estaba tan pálida después de ver morir a ese hombre que de verdad creí que se iba a desmayar, y ya saben que la reina no es digamos el mejor apoyo que tiene Su Alteza _ se aclaró la garganta antes de continuar _ Como sea, el asunto es que como ella se negó a que Jackson la escoltara, se fue del salón por cuenta y de ahí no se le volvió a ver. No sabía que había ido a buscarte, Hunter.

-¿Y porque a buscarme?_preguntó Hunter nuevamente.

Sebastian lo abrazó por los hombros y le alzó ambas cejas.

-Porque pidió por ti, galán y justo no estabas _ señaló con diversión _ Maldición Hunter, si se supone que eres el guardián de la princesa tienes que cuidarla. No tienes idea lo que daría por estar en tu lugar.

Entonces Hunter frunció el ceño. No le gustó como sonó eso.

-Lamento romper tu burbuja, Sebastian, pero para eso tendrías que ser yo y ¿Qué crees? Eso no va a pasar ni aunque volvieras a nacer treinta veces _ dijo con malicia, cruzándose de brazos. Ya no le gustaba el rumbo que estaba tomando esa conversación.

-Relájate, Hunter. Nadie te va a quitar tu puesto _ lo tranquilizó John ya finalmente vestido con su uniforme azul oscuro de guardia y su armadura _ Además, para hacerlo tendrían que desafiarte a duelo y nadie quiere una costilla rota o peor, morir gracias a ti.

Hunter sonrió.

-Eso es lo que me gusta de ti, John. A veces puedes ser tan idiota y otras tan sabio como ahora _ dijo ahora con genuina diversión.

-Gracias por el cumplido, guapo _ le respondió John lanzándole un beso y guiñándole el ojo.

Sebastian fingió poner una cara de asco.

-Oh, Dios, ustedes me perturban. Ojala que no sea contagioso _ entonces se dirigió al doctor Mason_ Doctor, por favor, dígame que existe una cura para la estupidez.

Los cuatro estallaron a carcajadas dejando que la tensión de hacía unos atrás minutos se disipara completamente. El doctor Mason negó con la cabeza y observó a los tres guardias. Él los había conocido desde que eran unos niños, pero los años les habían hecho de maravilla, aunque su edad mental seguía siendo la de un infante, el doctor sabía que era justamente ese humor característico de los jóvenes guardias lo que lo mantenía en perfectas condiciones aun viviendo bajo el mandato de una reina tan cruel como lo era Alanis Ravenheart.

-Mantente lejos de las batallas por un tiempo, John, mientras tus costillas se curan _ el doctor observó a Hunter_Cuento contigo para asegurarte de que sea así, de lo contrario pasara mas tiempo barriendo los pisos del Palacio que trabajando de guardia y eso será un infierno, créeme.

Hunter asintió.

-No se preocupe, doctor. Me haré cargo.

John dejó escapar un resoplido de desdén.

-Por si no se ha dado cuenta, doctor, ya estamos en el infierno _ señaló para luego tomar lugar junto a Sebastian_Y nuestra querida reina es el diablo en persona.

Sebastian lo golpeó en el hombro y lo observó serio.

-Baja la voz, idiota. Si la reina te escucha, nos cortara las bolas y las usara para decorar la mazmorra _ dijo con genuino pánico en la voz_ Piensa en mis hijos.

Tanto Hunter como John le dirigieron una mirada de extrañeza.

-Bueno, en nuestros hijos _ corrigió Sebastian_ Si ustedes saben que “reina” y “misericordia” no van juntos en una misma oración, al menos no aquí en Aradon. Y no se ustedes, pero a mi me gusta mi miembro y mis bolas exactamente dónde están, muchas gracias.

Esta vez fue John quién lo golpeó en el hombro.

-Quieres callarte, Sebastian. Mira que ya me duele la entrepierna de solo imaginarme a la reina cortándome las bolas_a John le dio un escalofrío.

El doctor Mason suspiró por lo bajo.

-Ya basta niños_ se levanto de su asiento y se acercó a los guardias _ No se preocupen por la reina, ella esta de muy buen humor porque mañana celebrará un baile con el reino vecino de Astoria. Esta gestionando los preparativos.

-¿De nuevo?_inquirió John _ Pero si la semana pasada también realizó una.

El doctor Mason se encogió de hombros.

-A mi no me miren, solo les comunico lo que su criada me dijo cuándo estuvo aquí esta mañana. Saben que el fuerte de la reina son los bailes, no la política.

-Y supongo que nos querrá a todos los guardias como autómatas, patrullando los pasillos del Palacio para evitar robos, o accidentes indeseados_ dijo Sebastian de solo recordar el desastre del baile anterior, en que el príncipe se había caído desde el balcón por estar borracho. Todo un dolor de cabeza._ Será una noche de locos.

-Para ustedes quizá, pero no para mí _ dijo John apuntando hacia su torso cubierto por una brillante armadura plateada _ Tengo que descansar o no voy a recuperarme. Así que ustedes me contaran después si pasó algo interesante.

-Si, y además te traeremos pastel _ dijo Hunter con sarcasmo.

John cogió uno de los libros que el doctor Mason tenía sobre la camilla y se la arrojó a Hunter esperando que le diera de lleno en la cabeza, pero este fue más ágil y lo atrapó en el aire antes de que eso sucediera.

-¿De que te quejas, amargado? Mira que a ti te toca lo más fácil que es vigilar y cuidar a Su Alteza _ señaló John_ Si quieres, yo cuido a la princesa mientras tu patrullas los pasillos junto a Sebastian.

Hunter le dirigió una mirada de pocos amigos a John.

-Olvídalo, no dejo a nadie que haga mi trabajo _ enfatizó la palabra mi, esperando que a su amigo le quedara bien claro.

Rosemary tenía ya veinte años y hacía mucho que había dejado de ser una niña. Hunter recordaba perfectamente aquel momento exacto en que comenzó a desarrollarse hasta convertirse en la bella mujer que hoy era. De cintura estrecha y caderas anchas, turgentes pechos, altos, redondos, que apenas si cabían en los vestidos que usaba a diario y que en mas de una ocasión les habían robado la mirada a los guardias del palacio, al punto en que Hunter tuvo que amenazarlos con dejarlos ciegos a todos y cada uno de ellos para que no se atrevieran siquiera a posar sus ojos en ella de nuevo. Sin embargo, con los miembros de la realeza era algo más complicado. Él ya se había dado cuenta de lo mucho que Rosemary llamaba la atención de los hombres. Si bien su hermana Alanis era mas extrovertida y poseía una belleza salvaje, exótica, porque aunque no le agradara, Hunter debía admitir que su reina era una mujer exquisita y que podía tener al hombre que quisiera a sus pies, Rosemary poseía una belleza angelical que no pasaba desapercibida y que cada año se hacía mas evidente. Los hombres se le acercaban cada vez más y eso a ella le aterraba, por lo que él no se había despegado de su costado desde entonces. En más de una ocasión, Hunter había notado como los miembros de la realeza de otros reinos observaban a Rosemary; con lasciva, como si ella fuera un trozo de carne que esta listo para ser devorado y que solo falta que alguien le de la primera mordida.

Hunter sonrió sin ganas. Ja, como si él fuera a permitir que eso sucediera.

-De cualquier modo, no creo que la princesa requiera de mucho cuidado esa noche _ comentó Sebastian, lo que sacó a Hunter de cavilaciones_ Ella detesta los bailes que su hermana realiza y por eso siempre permanece apartada dando vueltas por el Palacio _ entonces, su mirada se dirigió a Hunter_Dudo que tengas mucho trabajo que hacer, amigo mío.

-Espero que estés en lo cierto, Sebastián _ dijo Hunter sin mirarlo, aunque algo en su pecho le decía que sería justamente lo contrario.


Muchos cariños y hasta un próximo capitulo,

Kathy

2 comentarios:

  1. ;) exótica y sensual Ravenheart :P <3 voy por la mala! jejejeje

    ResponderEliminar
  2. jajajaja salvajismo al por mayor, esperate no mas que aun queda mucho camino por recorrer ;)

    ResponderEliminar