Hoy es el día, aquí les va el primer capitulo de esta historia ya que decidí no hacerle un prólogo. Feliz lectura!
Capitulo 1
Sangre…
Eso era lo único que ella podía
observar a través de sus grandes ojos castaño-verdosos llenos de asombro,
llenos de horror. La habitación estaba hecha un desastre, los elegantes muebles
de madera habían sido reducidos a simples trozos de astilla regados por
doquier. Las cortinas estaban hechas jirones y el suelo estaba cubierto de
vidrios rotos provenientes de la ventana. A ella le parecieron pequeños
diamantes teñidos de rojo rubí que brillaban bajo la intensa luz de la luna que
iluminaba el cuarto, dejando ver una escena que solo se había visto en las
peores pesadillas de cualquier ser humano.
¡Princesa, salga de ahí!
Las voces se escuchaban muy
lejanas, apenas un susurro en su mente. Ella estiró su mano, queriendo alcanzar
los bultos que se encontraban quietos e inertes sobre lo que alguna vez fue un
blanco lecho.
-¿Mami?_dijo con voz apagada,
casi muerta.
¡Guardias! ¡Traigan a los médicos y saquen a Su Alteza de ahí!
Nuevamente esas voces, todavía
distantes y lejanas en su cabeza. Una lágrima se deslizó por su mejilla cuándo
no recibió respuesta de su madre. Ella lo único que deseaba era escuchar su
melodiosa voz diciéndole que todo estaba bien. Pero no, no lo estaba.
Entonces, dos fuertes brazos se
envolvieron alrededor de su pequeña figura y con destreza le hicieron
voltearse. Su cabeza, llena de castaños rizos, fue sostenida contra un cálido
pecho cuyo corazón latía casi desbocadamente.
Rosie, preciosa, ya no mires…
-¡Rosemary estoy hablándote!
Como despertando de un trance, la
chica agitó su cabeza con vehemencia y pestañeó varias veces, dándose cuenta
que más de una docena de pares de ojos le estaban observando con curiosidad y
en silencio.
-Creo que la princesa no soporta
los juicios, Su Majestad _ señaló burlonamente una voz a pocos metros de ella_
Es un poco delicada ante la…mmm…sangre.
-Ya lo creo que si, Jackson _
dijo una femenina pero al mismo tiempo firme voz a su costado_ Mi hermanita
siempre ha sido una cobarde sin remedio.
La corte comenzó a reír ante el
comentario, pero Rosemary no estaba siquiera escuchándolos. Un sudor frío
recorrió su frente mientras su cuerpo temblaba ante el horrible recuerdo de su
niñez que atormentaba cada día y noche de su vida. Ya habían pasado quince años
desde entonces y aún se sentía como si hubiera sucedido ayer.
-Si me lo permite, Su Majestad _
continuó Jackson _ Sugiero que la princesa sea escoltada de vuelta a sus
aposentos para poder tranquilizarse. Los juicios definitivamente no son lo
suyo.
Alanis puso los ojos en blanco y
desde lo alto de su trono observó a su hermana, que todavía parecía en trance.
-Supongo que tienes razón,
Jackson_ suspiró exasperada_ Sebastián _ dijo ahora, dirigiéndose al guardia
que estaba parado junto a uno de los pilares del gran salón. Era alto y fornido,
con el cabello rubio e intensos ojos azules, que brillaban asesinamente. Él se
acercó al trono y se arrodilló ante la reina.
-Su Majestad _ dijo con fuerza.
-Retira el cuerpo de aquí y
procura que alguien limpie la sangre inmediatamente. Detesto cuando ensucian
los suelos _ dijo Alanis con tal normalidad, que un escalofrío recorrió la
espalda de Rosemary. Su hermana era muy conocida en el reino de Aradon por su
crueldad y frialdad. Trataba a la gente como basura, como un objeto utilitario
para sus fines egoístas.
-Si, Su Majestad _ respondió el
guardia, antes de ponerse de pie nuevamente y coger el cuerpo de lo que una vez
había sido un jovial y esforzado hombre del pueblo.
Rosemary había evitado prestar
demasiada atención a la escena desde que empezó el juicio. Desde el minuto en
que se reveló que el hombre había sido acusado por haber robado una joya de la
corona, ella supo que su hermana lo condenaría a muerte. El reino de Aradon iba
cada vez más en decadencia debido a que Alanis llevaba quince años
despilfarrando en fiestas y lujos la fortuna de la familia Ravenheart desde que
ascendió al trono. Ella no hacía nada por su pueblo, simplemente dejaba a sus
habitantes morir de hambre y desde la muerte de sus padres que ya no habían
tratos comerciales con otros reinos que ayudaran a restaurar la economía de
Aradon, por eso a Rosemary no le extrañaba que aquel hombre, en su
desesperación, haya decidido robar una pequeña joya para poder alimentar a su
familia. A la fecha, no entendía como su hermana podía ser tan insensible y
cruel.
-¿Tiene algo que agregar acerca
del juicio, princesa?_preguntó Alanis con frialdad.
Por primera vez, Rosemary se
atrevió a mirar a su hermana a sus gélidos ojos negros. Su bello rostro, porque
si, Alanis era una mujer hermosa aún a sus treinta y cinco años, estaba
cubierto de sarcástica diversión. Su piel blanca y cremosa, junto con sus
carnosos labios rojos y largo cabello negro azabache, le daban una apariencia
exótica, asesinamente atrayente.
Rosemary negó con la cabeza y
bajó la mirada, incapaz de seguir mirando a su hermana a los ojos. Simplemente
le asqueaba y le sorprendía que pudiera haberle hecho una pregunta tan estúpida
en ésos momentos. El juicio había llegado a su fin y el hombre estaba muerto,
ya no había nada que objetar u agregar.
-No, mi reina_dijo apenas en un
susurro _ Si me lo permite, quisiera retirarme.
Alanis sonrió divertida y se
apoyó nuevamente en su trono. Leves murmullos comenzaron a elevarse en la corte
mientras todos comentaban lo sucedido durante el juicio, al mismo tiempo que se
iban retirando lentamente para volver a sus actividades habituales.
-Por supuesto, hermanita _ le
aseguró con crueldad _ Jackson, escolta a la princesa de vuelta a sus
aposentos, parece que va a desmayarse en cualquier segundo.
-¡No!_gritó Rosemary dirigiéndose
a su hermana y toda la corte se detuvo en seco, guardando silencio de forma
inmediata_Hunter es mi guardián y lo quiero a él.
Alanis frunció el ceño al mismo
tiempo que Jackson ante la autoritaria voz de su hermana. Rosemary no solía
discutir con su hermana ninguna decisión que esta tomara con respecto al reino,
pero si con su seguridad personal.
Jackson era un hombre alto,
fornido, de cabello negro con un par de franjas grises. Llevaba una incipiente
barba y poseía unos oscuros ojos cafés. Era el guardia personal de Alanis, su
guardaespaldas, su chivo expiatorio y su consejero. Para Rosemary, era solo el
lamebotas de su hermana y ella no confiaba para nada en él. De hecho, no
confiaba en nadie de ése castillo, solo en Hunter, su mejor amigo de la
infancia y Sabrina, su criada. Ellos eran los únicos que la querían realmente.
Alanis bufó exasperada.
-Por si no te has dado cuenta,
hermanita, Hunter no está aquí _ dijo ella señalando lo obvio _ Pero claro,
solo eres una chica tonta y estúpida, ¿no es así, Rosemary? Era obvio que no lo
notarías.
Rosemary guardó silencio mientras
fulminaba a su hermana con la mirada. Su crueldad ya no era ninguna novedad.
Desde niñas que Alanis se había mostrado sumamente hostil con ella, llegando
incluso a abandonarla en medio de uno de los bosques aledaños al reino cuándo
tenía cinco años. Aún recordaba el temor que sintió ese día, corriendo en
círculos, temblando de frío, de hambre, llorando, gritando por sus padres, por
su hermana, para al final, ser rescatada por uno de los que ellos llamaban Los
Guardianes, los amos y señores de los bosques.
Rosemary se encogió de hombros.
-Entonces me iré sola, con tu permiso
hermana _ dijo decidida y antes de que Alanis pudiera decir algo, Rosemary ya
había abandonado el salón, yendo en dirección a los campos de entrenamiento
dónde supuso que Hunter estaría.
Rosemary sintió un dulce alivio
recorrer su cuerpo cuándo finalmente pudo abandonar el interior del oscuro
salón dónde realizaban los juicios. Estar tan cerca de la muerte, del hedor a
sangre y de la crueldad de su hermana, era suficiente para enfermarla. No le
importaba andar sin escolta por el palacio, de hecho eso la hacía sentirse más
libre que nunca.
Ella rodeó velozmente los largos
pasillos del palacio hasta lograr salir el exterior, dónde un fresco soplo de
aire de primavera acarició su rostro y la calidez del sol envolvió su cuerpo
como una gruesa frazada de terciopelo. Rosemary no pudo evitar gemir de delicia
ante la sensación que se acumulaba en su ser, era justo lo que necesitaba. A la
distancia, se podía escuchar claramente el choque del metal contra metal, el
blandir de dos espadas sujetas por dos fuertes guerreros. Rosemary comenzó a
correr en dirección a los campos con una emoción muy conocida para ella cada
vez que iba a encontrarse con Hunter. Solo esperaba que él estuviese ahí.
Y no se equivocó.
Si bien las batallas no eran lo
suyo, su interés crecía cuándo era Hunter quién luchaba y más, si era un duelo
amistoso. Una lenta sonrisa se dibujó en los labios de Rosemary cuándo sus ojos
se clavaron en él. Más alto que cualquiera de los guardias del palacio, de piel
morena, de cabello corto y negro azabache al igual que sus ojos que brillaban
con calidez y diversión genuina cada vez que la miraba, pero cuándo luchaba,
estos se volvían opacos y fríos, instintivos, concentrados. Su cuerpo grueso,
fornido, lleno de pesados músculos producto de años de entrenamiento. Era
definitivamente un hombre muy guapo y al mismo tiempo sumamente inteligente, un
buen estratega, pero sobretodo, el mejor espadachín del reino. Nadie podía
igualársele y en esos momentos, estaba dándole una paliza a su oponente.
-¡Vamos John, se que puedes hacer algo mejor que
esto!_exclamó Hunter con diversión en su voz. Las espadas chocaron con fuerza
antes de que ambos guerreros se separaran para volver a atacarse nuevamente.
-Relájate Hunter, esto solo está recién empezando
_ John atacó a Hunter por la espalda, pero este ultimo instintivamente saltó
hacía un costado, esquivándole.
Hunter se rió.
-¡Cuando dijiste que me harías pagar por mis
actos, creí que el precio sería mas alto!_Hunter golpeó a John en el hombro,
haciendo que cayera pesadamente al suelo _ Rayos, John, pensaba que algo habías
aprendido en mis clases. Supongo que tendré que enseñarte de nuevo.
-¡Hunter! ¡No lo lastimes mucho!_ grito Rosemary
desde su lugar. Conocía muy bien a su amigo y muchas veces se le pasaba la mano
en las batallas, aunque estas fueran amistosas.
La mirada de Hunter se desvió de forma automática
cuándo escuchó la dulce voz de su princesa y al instante, sus rasgos se
suavizaron.
-Su Alteza, no la había visto _ dijo haciendo una
reverencia. Estaba sumamente agitado, pero con una sonrisa_ ¿Lleva mucho tiempo
observándonos?
Rosemary le devolvió la sonrisa y negó con la
cabeza.
-No, Hunter, acabo de llegar.
-Espéreme ahí Su Alteza, en seguida estoy con
usted_y acto seguido, volvió a la contienda al ver que John se había levantado
del suelo.
Rosemary suspiró y negó con la cabeza. En presencia
de otros guardias, Hunter siempre se dirigía hacia ella como “Su Alteza”, algo
que detestaba enormemente, era demasiado impersonal, siendo que conocía a su
guardián desde que ambos eran unos niños y jugaban juntos en los jardines del
palacio.
El padre de Hunter, Peter Macarick, había sido el
mejor amigo de su padre y guardia personal durante años. El aquel entonces rey
confiaba en Peter con su vida, nunca se le veía sin él cuándo discutían
tácticas de batalla, en los juicios o a veces, simplemente para discutir acerca
de la vida como los grandes amigos que eran.
Debido a su fama de buen guerrero y espadachín,
Peter fue líder de la guardia real durante años antes de que su padre lo
eligiera para ser su guardia personal. Él creó el sistema de entrenamiento de
los guardias que hasta el día de hoy seguía vigente, ahora en manos de su hijo
Hunter y de Sebastian, su segundo al mando, dado que Peter había fallecido en
batalla hacía quince años atrás cuándo Alanis ordenó exterminar a Los
Guardianes de los bosques.
Hunter golpeó con todas sus fuerzas la espada de
John y marcó con la suya tres veces el cuerpo de su rival que nada pudo hacer
para defenderse.
-Agradece a Su Alteza que te salvó de la
humillación _ agregó Hunter con arrogancia mientras volvía a enfundar su
espada, antes de correr en dirección a Rosemary, quién aplaudía divertida.
La mirada negra azabache del chico chocó con la
castaño verdosa de ella. Todo rasgo de seriedad había desaparecido de sus ojos,
reemplazándolos con una suave calidez.
-Hola, Rosie_anunció él bajito, como si le
estuviera diciendo un secreto, para luego abrazarla fuertemente.
Rosemary suspiró. Ese era el mejor amigo que ella
conocía. Rosie era el apodo que él le había puesto cariñosamente desde que eran
niños, aunque a veces también le llamaba “preciosa”, pero sin importar como
fuese, siempre era con amor genuino, real, algo de lo que ella había carecido
desde que sus padres abandonaron ese mundo.
-Nunca paras de sorprenderme, Hunter_ambos se
separaron para poder mirarse _ Esa fue una gran batalla.
Él se encogió de hombros.
-Supongo que si _ admitió Hunter escudriñando los
alrededores, asegurándose que nadie aparte de John, que aún estaba en el suelo,
los estuviera observando_ Me sorprende verte aquí, preciosa_entonces frunció el
ceño al darse cuenta que ella estaba sola_ Y sin una escolta. Rosie, ¿en que
estabas pensando? Alguien podría hacerte daño. Maldita sea, creo que estoy
entrenando una tropa de incompetentes si nadie se ofreció a escoltarte hasta aquí.
Rosemary puso los ojos en blanco.
-Hunter, estoy dentro del Palacio, nadie se
atrevería a tocarme un pelo _ le aseguró ella ante lo que él le enarcó una
ceja. Si, estaba molesto_ Además, era venir sola o aceptar que Jackson me
escoltara de vuelta a mi habitación, porque tú no estabas presente.
Hunter suspiró y maldijo por lo bajo.
-Tienes un punto, Rosie_admitió derrotado.
Jackson nunca había sido de su especial agrado _ Lo lamento. No te dejaré sola
nuevamente, pero pensé que como estarías presente en el juicio no me
necesitarías hasta que terminara_agilmente, saltó la valla para estar junto a
ella _ Supongo que la razón por la que estas aquí es porque el juicio ya se
acabó.
Rosemary bajó la mirada y asintió con la cabeza.
Los recuerdos del juicio se habían esfumado momentáneamente de su mente desde
el minuto en que pudo verlo y ahora, regresaban con una intensidad superior,
tan vivida, que de la nada comenzó a hiperventilar.
Hunter frunció el ceño. Cuándo ella se quedaba
estática, mirando al vacío y respirando de esa manera, era porque le había
hecho recordar algo que no debía. Él la atrajo a sus brazos con rapidez y
comenzó a acariciar su ahora tembloroso cuerpo como queriendo exorcizar a los
demonios, sabiendo que eso la tranquilizaba.
-Tranquila, Rosie. Escúchame, estoy aquí, esos no
son más que recuerdos, nada va a pasarte_la mantuvo cerca de su pecho, dejando
que escuchara su corazón así como lo había hecho cuándo era una niña y se
encontraba parada junto a los restos descuartizados de sus padres.
Hunter sabía que Rosemary había sufrido
suficientes traumas para una vida desde que era muy pequeña. Lo de sus padres
había sido la gota que derramó el vaso, porque todo partió debido a los
maltratos de Alanis hacia su hermana menor. A él nunca le había agradado su
reina, y sabía que la razón por la que todavía no lo había expulsado del reino,
era por su fama de buen espadachín y sus técnicas de entrenamiento para la
guardia, porque si fuera solo por cuidar de Rosemary, hacía mucho que ya no
estaría ahí.
El rey Richard, le había pedido a Hunter que
cuidara de su hija menor, aunque nunca había sido necesario que lo hiciera
porque él quería mucho a Rosemary y solo por ella soportaba la crueldad de
Alanis, a quién mención aparte, tampoco le agradaba Hunter. Consideraba que era
un deslenguado, arrogante y sin un solo respeto por la autoridad, pero era el
mejor en lo que hacía y por ende, lo necesitaba.
Rosemary suspiró y se permitió a si misma
relajarse entre sus brazos, el único lugar dónde se sentía verdaderamente
segura, a salvo cada vez que la asaltaban aquellos horribles recuerdos que
sabía, marcarían su mente para siempre.
-¿Estas bien, preciosa?_dijo bajito nuevamente.
Siempre era así entre ellos, algo que casi tenía que ser escondido.
-Si, Hunter_ella tragó saliva y se separó un poco
para mirarlo a los ojos _ Gracias
.
Hunter pestañeó varias veces como si se hubiese
quedado bajo un trance al observar sus ojos castaños verdosos, esa mezcla de
tierra y bosque que en muchas ocasiones lo dejaban anonadado. Tenía un brillo
tan dulce, tan inocente que él quería proteger a toda costa, sobretodo de la
maldad de Alanis. Maldición, si esa mujer parecía ser sacada del infierno, ella
y Rosemary eran como un demonio y un ángel intentado convivir bajo un mismo
techo.
Hunter se separó de ella unos instantes para
poder darle un suave beso en la frente. Rosemary sonrió bajo su gesto.
-Puedes morir si alguien te llegase a ver, ¿lo
sabías?_apuntó ella.
-Vale la pena correr el riesgo _ le respondió él
con creciente diversión _ Me ofende, Su Alteza, si cree que a alguien como yo
lo pueden destruir tan fácilmente.
Rosemary dejo escapar una carcajada por primera
vez en mucho rato. Dios, vaya que se sentía bien.
-Pues no sea tan arrogante, Sir Macarick, que el
tiro le puede salir por la culata algún día _ bromeó ella y entonces su mirada dio
con la de John_Ven, volvamos al Palacio, ya deben estar buscándome. Y aprovecha
de llevar a John contigo, dudo que llegue solo después de cómo lo dejaste.
Hunter entonces observó a John por primera vez
desde que lo abandonó en medio del campo. El pobre guardia no paraba de
retorcerse de dolor en la fría grama que cubría el campo de batalla al mismo
que lanzaba una cantidad desmesurada de maldiciones e improperios.
-¡Maldito hijo de puta! ¡Infeliz! ¡Mis
costillas!.
Rosemary se rió y se cubrió la boca con las
manos. Nunca había escuchado a nadie maldecir tanto como John.
-¡Oye, con esa boca besas a tu madre!_ le
reprendió Hunter, quién negó con la cabeza y saltó la valla en dirección a él_
¡Rosie, espérame en la entrada, no tardaré!
Rosemary solo se encogió de hombros e hizo lo que
él le pedía. Hunter enfundó la espada de John y lo subió sobre su hombro como
si no pesara más que una pluma. El hombre apretó los dientes del dolor.
-Lo siento, amigo _ se disculpó Hunter mientras avanzaba
hacía la entrada del Palacio a grandes zancadas _ No podía perder frente a
ella.
Espero que les haya gustado, el siguiente capitulo saldrá la próxima semana.
Muchos cariños,
Kathy
era acá, jajaajajja muy bueno el primer capitulo! :)
ResponderEliminarExcelente! ;) espero a la fantasíaaa!
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