viernes, 21 de agosto de 2015

Oscura y Salvaje Tentación (Capítulo 4)

Hola a todas y todos!

Discúlpenme, se que algunos quieren matarme pero me fue muy difícil decidir que escribir en este capítulo, de hecho tuve que descartar varias escenas y empezar de nuevo. Así que sin mas que decir, aquí les va el capitulo 4, recuerden dejar sus comentarios :) Feliz lectura!

Capitulo 4

-¡Ah! ¡Ahí estás hermanita!_anunció Alanis animada en cuánto sus ojos se hubieron posado en la princesa. Dejó su copa vacía sobre la bandeja de la criada, para luego coger otra. Su mirada se perdió un instante en el salón de baile antes de enfocarla de nuevo en su hermana _ Ven aquí, querida _ agitó la mano hacia la criada para que se marchara.

Un escalofrío recorrió la espalda de Rosemary cuándo observó a su hermana. Sus ojos destellaban con crueldad, con ferocidad, con el conocimiento de algo que ella ignoraba. A su espalda, podía sentir el calor de Hunter rodeándola como una manta de terciopelo, pero no lo suficiente como para calmar sus nervios. Necesitaba abrazarlo. Algo le decía que el buen humor de su hermana no podía deberse simplemente al baile.

Alanis alzó una ceja en cuánto los dos se acercaron y dio un largo sorbo a su copa de vino.

-Hunter, retirate_ordenó mirándolo ahora a él _ Necesito estar a solas con la princesa.

Rosemary dejó escapar un pequeño sonido que podría haberse considerado de absoluto terror y entonces, Hunter frunció el ceño. Su mirada chocó con la de la reina. A pesar de la crueldad que despedían sus ojos, el guardia no se sintió intimidado en lo absoluto. Ella le había dirigido ésa mirada varias veces a lo largo de la vida, especialmente cuándo estaba a punto de realizarle algún daño a su hermana y él aparecía para impedirlo. En aquella época, Hunter no podía entender como una mujer de la edad de Alanis podía pensar siquiera en lastimar a su hermana que era quince años menor que ella y era incapaz de defenderse. Y a la fecha seguía sin entenderlo.

Hunter suspiró e hizo una reverencia.

-Como usted diga, Su Majestad _ no había mucho que él pudiera hacer en estos casos. Alanis seguía siendo la reina y ella controlaba todo, incluyéndole, aunque fuera el guardián de su hermana. Desafiarla era sin lugar a dudas la mejor forma de tener una cita con la muerte.

Rosemary se dio vuelta al escucharlo y lo observó con ojos suplicantes, ojos de preocupación, ojos de miedo. A él se le partió el corazón. No quería dejarla sola.

-Su Alteza, si me necesita, estaré abajo _ sus ojos se caldearon, pero fueron firmes, queriendo transmitirle sin palabras que él estaría cuidando de ella aunque no estuviera a su lado. Esperaba que ella pudiese captar el mensaje. Le hizo una reverencia_Con su permiso.

Rosemary observó a Hunter marcharse como la esperanza que se escurre entre los dedos. Tragó saliva nerviosa, sintiendo las ganas de correr lejos apoderarse de cada célula de su cuerpo a raudales. Se dio la vuelta y se encontró de cara con su hermana, quién no dejaba de observarla con creciente interés mientras seguía bebiendo de su copa. Alanis bebía mucho y en más de una ocasión se había emborrachado en los bailes, teniendo que ser llevada en brazos a sus aposentos por Jackson o algún guardia de turno. Sin embargo, cuándo ella bebía de ésa forma, cuidadosamente y con cautela, era porque tenía algo en mente, algo que por lo general Rosemary nunca se enteraba hasta que sucedía.

Alanis sonrió con burla y negó con la cabeza.

-Cierra la boca, hermanita. Que es muy evidente como babeas por el guardia _ dio otro sorbo a su copa_ Sabía que eras una inservible pero no tenía idea de que tuvieras tan poca clase y mal gusto.

Rosemary le frunció el ceño sin haberse dado cuenta que un rubor se había hecho presente en sus blancas mejillas.

-No se de que….

-No me vengas con excusas_la silenció Alanis_Siempre lo miras con esa ridícula cara, casi como un cordero que está a punto de ser degollado. Me da asco ver como te rebajas.

Rosemary tragó saliva.

-Pues Hunter es mi amigo, hermana _ respondió ella casi desafiante_Siempre he sido así con él y tú mas que nadie lo sabe.

Alanis bufó y casi se atragantó con su propio vino.

-¿Amigos? ¿Así es como le dicen ahora?_se rió burlonamente y se quitó el cabello del rostro con elegancia _ Que ilusa eres. Sigue así y no te darás ni cuenta cuándo ambos estén cogiendo en las caballerizas.

Rosemary la miró con espanto.

-¡Alanis! ¡Hunter nunca…

Alanis dejó escapar una sonora carcajada.

-¿Qué? ¿Acaso Hunter esta castrado y aún no me entero?_le alzó una ceja al observar como ella guardó silencio_Eso pensaba. Si quieres un juguete, querida hermana, búscate uno de tu clase y que por lo bajo pueda proporcionarte un par de joyas _ le enseñó un brillante anillo de diamantes que tenía en el dedo índice de su mano derecha.

Rosemary se quedó prendada de la fina joya y entonces, miró a su hermana con incredulidad.

-Alanis, ¿no me digas que tu…

-Todo se vale, hermanita _ bebió otro sorbo de su trago y estiró su brazo, dejando que la luz diera sobre el anillo, haciendo que brillara _ El rey Windson fue muy generoso.

-¿El rey Gabriel Windson? ¿No que esta casado?

-Pero no muerto _ replicó Alanis haciendo un gesto con su mano a la criada para que se acercara _ Al parecer él y su esposa no se llevan lo suficiente, si tú me entiendes. Y créeme que esto fue justo, considerando que fue la peor cogida de toda mi vida. Gracias, Bárbara _ coloco su copa vacía en la bandeja de la criada y cogió dos tragos más, para luego ordenarle que se retirara_Aún me provoca nauseas el solo recordarlo.

-¿Te has puesto a pensar que pasaría si su esposa se entera? Podrían asesinarte.

Alanis le alzó la barbilla con superioridad y negó con la cabeza.

-Ay hermanita, aún te queda mucho por aprender_se acercó a ella hasta que escasos centímetros la separaron de su rostro _ El rey depende de mi en estos momentos debido a las bajas que ha sufrido su ejercito después de la última guerra. Los guerreros de Aradon son los mejores gracias a tu querido Hunter y al sistema de entrenamiento diseñado por su padre, así que digamos que le he estado haciendo un pequeño favor, prestándole algunos de los nuestros para conquistar el reino vecino. Si él dice una palabra acerca de lo nuestro, no solo retirare mí desinteresada ayuda _ Rosemary le alzó una ceja. Desinteresada no era una palabra que estuviera en el diccionario personal de su hermana _ sino que enviare a asesinar a todo su ejercito y de paso a la aburrida de su querida esposa _ sonrió satisfecha y bebió un sorbo de su copa_Aradon tiene alianzas con varios reinos, incluyendo Astoria, así que en caso de una guerra, tendré el ejercito más grande de toda la región.

Rosemary se quedó boquiabierta.

-¿Cómo lo conseguiste, Alanis?_preguntó con interés _ Desde que los reinos supieron que estábamos aliados a los hombres lobo de los bosques, se prometieron a si mismos nunca prestarnos ninguna ayuda. ¿En que minuto sucedió todo esto?

-No vivas en el pasado, Rosemary. Por si no lo recuerdas, yo mande a exterminar a esas bestias y ya han pasado quince años desde entonces _ se apoyó perezosamente contra el barandal y su mirada se perdió unos instantes entre la multitud, antes de volver a su hermana _ Digamos que he hecho uso de mi maravillosa influencia para lograrlo, además de otros favores.

Rosemary suspiró y se cruzó de brazos.

-Con favores te refieres a acostarte con ellos _ fue mas una afirmación que una pregunta. Alanis solo la observó con una sonrisa ladeada mientras su dedo seguía el contorno de su copa, lo que le indicó a Rosemary que había dado en el clavo _ Santo cielo, Alanis, si deseas tener un hombre al lado porque no simplemente te casas, ya has reinado sola mucho tiempo.

Nuevamente, Alanis dejó escapar una carcajada.

-¿Casarme, hermanita? No seas aburrida. Ten bebe un poco para que bajemos _ le tendió la copa que tenía a su costado y Rosemary se la recibió. Si bien no era muy adepta a beber, en eventos sociales como este no le quedaba más opción que hacerlo por cortesía_No deseo seguir perdiéndome de la diversión amarrándome a un idiota descerebrado. Este reino es mío y seguirá siéndolo hasta el día en que me muera _ continuó ella_No necesito de nadie más, ya tengo suficiente con ser tu niñera.

Rosemary se mordió la lengua y guardó silencio. Lo que Alanis hacía con ella no entraba siquiera de cerca en la categoría de ser niñera. Verduga sonaba mejor. Así que de algún modo, la princesa estaba agradecida de que su hermana nunca hubiera querido tener hijos. Capaz que les habría hecho, al menos eso pensaba.

La princesa se llevó la copa a los labios y bebió un poco del espeso líquido. Ella esperaba sentir el sabor agridulce característico del vino, pero en su lugar se sorprendió de saborear algo muy dulce y casi empalagoso. Miró su copa extrañada y entonces observó a su hermana.

-Esto no es vino _ indicó ella.

Alanis sonrió metiendo un dedo en su copa empapándolo del líquido y entonces, lo chupó.

-Claro que no lo es, tonta. Es algo que mande a preparar especialmente para ti, para que bebas y no me dejes en vergüenza delante de nuestros invitados _ agitó la mano en el aire como queriendo borrar un mal recuerdo_Necesito que te mezcles esta noche y causes buena impresión. El príncipe de Astoria y sus hermanos están presentes.

Rosemary no se mostró sorprendida en lo más mínimo. Supuso que Alanis también se había acostado con ellos, por eso le pedía de su cooperación y comportamiento intachable en el baile, dado que tenía una alianza con ése reino y de seguro no deseaba perderlo.

-Bien, hermanita, ya es hora _ anunció Alanis tendiéndole la mano.


                                                              ************


Hunter se colocó en una posición defensiva y con la mirada fija en Rosemary, cuándo las vio a ella y Alanis descender por la escalinata hacia el salón con el resto de los presentes. Desde la distancia en la que se encontraba, prácticamente al otro extremo de la habitación, igual podía notar que la princesa estaba algo intranquila e inquieta. Supuso que la reina la había obligado a acompañarla cuándo ella detestaba ése tipo de eventos, pero lo que más le llamó la atención, fue ver la copa en sus manos. Rosemary no eran de las que bebían en demasía, más no dejaba de tomar sorbos de aquel liquido casi marrón que definitivamente no era vino. Miró hacia todos lados, observando con detenimiento las copas de algunos de los invitados y se dio cuenta de que ése mismo brebaje estaba en varias de ellas, no solo en la de la princesa, posiblemente era algún licor especialmente hecho para la ocasión.

El guardia se cruzó de brazos a la altura de su musculoso pecho sin dejar de vigilar a Rosemary mientras Alanis coqueteaba casi descaradamente con los hermanos del príncipe de Astoria. Hunter simplemente sonrió sin ganas. Era muy bien sabido entre los habitantes del palacio, incluyendo la guardia, que la reina tenía una tendencia hacia la promiscuidad muy marcada, ya que la usaba como moneda de cambio para adquirir todos y cada uno de los favores de varios reinos, llegando incluso al chantaje de ser necesario. Era una de las ventajas de no poseer un rey a su lado con el cual gobernar.

-Que aburrido, ¿no? Preferiría estar limpiando a los caballos que estar aquí.

Hunter observó a su izquierda al escuchar ésa voz. Sebastián había tomando lugar a su costado.

-¿Qué haces aquí, Sebastian? ¿No se supone que deberías vigilando los pasillos?_lo interrogó Hunter con severidad con la mirada fija en él.

Sebastián puso los ojos en blanco y le dio un mordisco a la manzana que llevaba en su mano.

-No molestes. ¿Crees que sería tan negligente como para dejar mi puesto sin relevo?_le replicó el muchacho del cabello dorado _ Christian se está haciendo cargo. Necesitaba salir de ahí.  Si tengo que rescatar príncipes borrachos en apuros una vez mas, me volveré loco _ sus ojos entonces recorrieron todo el salón de un extremo a otro _ Vaya, nuestra querida reina no escatima en gastos, esto está absolutamente repleto_entonces se giró hacia su amigo_ Y ¿Cómo va todo, Hunter? ¿No deberías estar junto a la princesa?

Hunter le dirigió una mirada de pocos amigos y suspiró.

-Ordenes de la reina_dijo secamente.

Sebastián asintió y le dio otro mordisco a su manzana.

-Ya veo.

Hunter lo observó con extrañeza.

-Te conozco, Sebastián. No estas aquí simplemente porque quieras faltar al trabajo, ¿cierto?_el guardia rubio le sonrió.

-Nada se te escapa, ¿cierto, Hunter?_observó hacia todos lados asegurándose de que nadie reparaba en ellos, para luego acercarse al oído de su amigo _ Escucha, necesito conversar de algo contigo, pero debe ser en privado.

El guardia asintió. Había algo en el tono de Sebastian que no le gustaba nada, ya que él no era precisamente alguien demasiado serio. Al instante se preocupó, ¿Qué podría ser tan delicado como para que su amigo quisiera hablarlo sin que nadie más se enterara?

Hunter le dio un último vistazo a Rosemary, quién conversaba animadamente con el príncipe de Astoria, antes de indicarle a Sebastián que lo siguiera a una habitación apartada fuera del salón. Se fueron completamente en silencio, la tensión creciendo entre ellos. Hunter tenía un muy mal presentimiento de todo esto.

El guardia del cabello oscuro, dirigió a su amigo hacia la habitación del piano, cerrando las dos grandes puertas de roble tras él. La música ahora no era más que un sonido de fondo, más que el escándalo que era en el salón mismo dónde se desarrollaba el baile. Sebastián se giró para enfrentar a Hunter y entonces, comenzó:

-Alguien ingresó a los aposentos de sus antiguas Majestades.

Hunter lo miró impresionado, no solo por el hecho, sino que porque Sebastián había ido directo al grano.

-¿Cómo lo sabes? ¿Qué fue lo que sucedió?_exigió saber el guardia.

Sebastián suspiró y sacó un pañuelo de su bolsillo, el cual sostuvo en su puño.

-Estaba patrullando los pasillos del ala prohibida, dado que me topé con el idiota de Jackson que venía sumamente molesto_Hunter sonrió de satisfacción al escuchar eso, aunque fue solo momentáneo _ Escuché un objeto caer al suelo desde la habitación de sus Majestades, así que decidí ir a investigar_se aclaró la garganta antes de continuar _ Cuándo entré, todo parecía estar en su lugar, me aseguré de ello, a excepción de una cosa: las ventanas estaban abiertas de par en par.

Hunter frunció el ceño. Esto no le estaba gustando nada.

-Tú sabes que los aposentos del rey y la reina fueron limpiados, reconstruidos y cerrados después de lo que sucedió. Nadie tiene permitido entrar.

-Crees entonces que quién haya entrado es alguien de afuera _ le respondió Hunter, más afirmándolo que cuestionándolo.

-O algo _ señaló Sebastián y entonces abrió el pañuelo ante la mirada atónita de Hunter, enseñándole su contenido _ Encontré esto en el suelo junto a la ventana.

El cuerpo del guardia se estremeció sin que sus ojos pudieran apartarse del hallazgo que su amigo había encontrado: Era el trozo de una garra de color negro azabache. Demasiado grande para ser de un animal común y corriente, lo que significaba que…

-Están con vida, Hunter_anunció Sebastián como si estuviera leyéndole los pensamientos _ Uno o un puñado de ellos logró sobrevivir al exterminio.

-¿Alguien más sabe?_se apresuró a preguntar el guardia, a lo que Sebastián le respondió negando con la cabeza.

-Necesitaba discutirlo contigo. Nadie se ha dado cuenta de la intrusión más que yo _ se acercó a Hunter, entregándole el trozo de garra envuelto en el pañuelo _ Sé que eras muy cercano a ellos desde que eras un niño. Recuerdo cuándo el rey Richard solía alojarlos en el ala vacía del palacio, tú eras el primero en ir a buscarlos para jugar y los mezclabas con nosotros que solían patearnos el trasero porque eran mucho más fuertes, ¿te acuerdas?_Hunter asintió _ Si alguno de ellos está con vida, lo mejor es que tú te hagas cargo de investigarlo. Los Guardianes nos detestan después de la orden que dio la reina y esto podría significar que todos estamos en peligro, porque de seguro buscaran venganza por lo que sucedió hace 15 años. Llegar al dialogo será imposible, no nos escucharan, pero puede que a ti si _ Sebastián se frotó los ojos sintiéndose de pronto muy cansado, pero Hunter podía ver más allá y sabía que su amigo en realidad estaba muy asustado de ellos. Los Guardianes eran muy letales, si buscaban venganza de seguro la harían efectiva, considerando que eran muy buenos estrategas y trabajaban muy bien en manada. El exterminio durante el reinado de Alanis había sido horrendo y sanguinario, una mancha oscura en el libro de la vida de Aradon. Pero una segunda guerra entre ambos bandos acabaría con todo.

Hunter empuñó fuertemente el pañuelo y lo guardó en su bolsillo.

-Me haré cargo, Sebastián. No te preocupes_le aseguró tomándolo de los antebrazos, al igual que él. Era la forma en que los guardias sellaban promesas y acuerdos _ Pero debes prometer no decírselo a nadie, y mucho menos a la reina. Ella nos pondrá a todos en riesgo si se entera que Los Guardianes están vivos, ya que de seguro nos enviará para exterminarlos de una vez por todas sin saber siquiera cuántos son y que es lo que planean. Ellos nos superan en habilidades y serían capaces de matarnos en muy poco tiempo.

Sebastian se estremeció ante la idea y asintió. Su propio padre había muerto durante el exterminio y sabía de primera línea lo que eran capaces aquellas criaturas. En ése tiempo, el ataque había sido por sorpresa, pero estaba consciente, de que no correrían con la misma suerte dos veces si se desataba una nueva guerra.

-Lo prometo _ dijo, para luego soltar los antebrazos de Hunter, al igual que este último.

-Ven, regresemos al salón. Ya hemos dejado nuestros puestos mucho tiempo.

Ambos guardias abandonaron rápidamente la habitación del piano. El baile seguía con los mismos ánimos de hacía unos minutos, pero no así como Hunter se sentía internamente. El conocimiento de este hallazgo era de alto riesgo y cargarlo sobre sus hombros, era como llevar una gran roca a cuestas día a día. Sabía que sería cuestión de tiempo solamente para que todo el reino se enterase de lo sucedido y ahí, no habría vuelta atrás. La guerra sería inminente de nuevo.

Sebastián golpeó ligeramente el hombro de Hunter, sacándolo de sus cavilaciones.

-Vuelvo a mi puesto, cascarrabias. Nos vemos_y sin más que decir, se marchó, perdiéndose entre la multitud.

Hunter suspiró sin decir nada y su mirada recorrió entonces el salón en busca de Rosemary, pero pronto se dio cuenta, que ella no estaba ahí. Ni tampoco Alanis…….ni tampoco el príncipe de Astoria y su hermano mayor.


Muchos cariños y el próximo capítulo será antes de que termine la semana.

Kathy

sábado, 8 de agosto de 2015

Oscura y Salvaje Tentación (Capitulo 3)

Hola a todas y todos nuevamente!

Vamos avanzando rápido en los capítulos. Aprovechen porque no se sabe hasta cuándo durara y de ahí partamos con solo uno por semana jejeje Este se viene más largo y sabrán un par de cosas que quizás se están preguntando. Hunter y Rosemary se tomaron este capitulo mas una visita desagradable. Sin mas que decir aqui va y que tengan una feliz lectura!

Capitulo 3

-Su Alteza, se hace tarde, ya debemos irnos.

-¡Salgo en un minuto!

Hunter simplemente negó con la cabeza y sonrió por lo bajo mientras se apoyaba perezosamente sobre el muro, junto a la gran puerta de roble que daba a la habitación de Rosie.

Para ser la princesa de Aradon, Rosemary era bastante impuntual, especialmente si de bailes se trataba, ya que era muy femenina y se tardaba una eternidad en arreglarse. Bueno, una eternidad en estos momentos era de aproximadamente media hora, así que Hunter supuso que podía ser peor. Él creía que ella se preocupaba más de la cuenta por lucir bien, cosa que había sido motivo de discusiones entre ellos en varias ocasiones, dado que Rosemary siempre le decía que no tenía sentido del estilo y que no todo lo que usaba le podía quedar bien, pero para Hunter, ella se veía bellísima hasta con el atuendo mas simple. El problema aquí, sin embargo, era que si ella llegaba tarde, eso se reflejaría en como Alanis la trataría al día siguiente y de seguro, sería horrible, aunque Rosemary nunca pensaba en ésas cosas, ya que estaba acostumbrada.

El rostro del guardia se llenó de preocupación. La sola idea de que la reina fuera cruel con su mejor amiga, era suficiente como para querer matarla, como si ya no le sobraran razones para hacerlo.

-Princesa, ¿esta usted…

-Tranquilo, Hunter, ya casi termino _ le respondió ella como adivinando lo que iba a decir _ Solo me falta una sola cosa mas.

Desde al interior de la habitación se podía escuchar el sonido de objetos caer al suelo y el abrir y cerrar de los cajones de los muebles. Hunter dejó escapar un suspiro.

-Eso te pasa por ser…

-¡Lo encontré!_anunció ella de forma entusiasta y ahí, Hunter no dijo nada mas, aunque no pudo evitar sonreír ante su optimismo. El mundo podía caerse a pedazos pero Rosemary seguía tan adorable y positiva como siempre_ Mmm, Hunter, ¿sigues ahí? Necesito ayuda.

Hunter simplemente obedeció y sin pensarlo dos veces, entró en la habitación, pero cuándo lo hizo sus ojos se abrieron como platos y la respiración se le quedó atorada en la garganta.

Si hubieran palabras que pudieran describir a Rosemary en ése minuto, Hunter no supo cuales usar, porque hermosa no se acercaba siquiera a lo que él estaba mirando. La princesa estaba envuelta en un largo vestido rojo que abrazaba y definía sus curvas desde la altura de sus pechos hasta el comienzo de las caderas, para luego seguir bajando en una cascada ampona hasta el suelo. Sus brazos estaban cubiertos por largos guantes blancos que solo hacían resaltar aún más el color del vestido. Su cabello había sido tomado en lo alto, formando una larga cola de caballo con rizos, mientras unos mechones sueltos adornaban y enmarcaban su rostro. Hunter supuso que ella no estaba consciente de que lucía como una diosa andante salida de un libro de fantasía, pero para él, la princesa siempre lucía como una diosa, aunque prefería mantener ese pensamiento solo para si mismo.

Rosemary pestañeó varias veces al observarlo y dejo escapar una risita nerviosa.

-Y, ¿Cómo me veo?_le preguntó ella mientras daba una vuelta sobre su propio eje para que él pudiera observarla de pies a cabeza.

Hunter tragó saliva de forma nerviosa e instintivamente, se lamió los labios.

-Muy hermosa, Su Alteza _ le respondió él tratando de no mostrar ninguna emoción_ ¿Con que necesita ayuda?

Rosemary le enseñó el colgante con forma de estrella que traía en su mano.

-Necesito que me pongas esto_le pidió, para luego darse la vuelta y apartar la cola de caballo de su espalda.

Hunter cerró la puerta tras él y se acercó con una lentitud mayor de la que esperaba. Cogió el colgante de sus manos y se lo pasó alrededor del cuello, quedándose unos minutos completamente hipnotizado por su blanca piel. Sin siquiera pensarlo, colocó una mano sobre su hombro y acarició la zona ligeramente. Era tan suave como se lo imaginaba, como el terciopelo entre sus dedos. Inhaló profundamente y sintió el aroma de ella llenar su cuerpo. Vainilla. Tal como a ella le gustaba.

Rosemary cerró los ojos y suspiró al sentir el roce de la mano de Hunter sobre su cuerpo. Fue ligero, como una pluma y aún así, fue suficiente como para que un escalofrío recorriera toda la plenitud de su espalda. Pero pronto, demasiado pronto para su gusto, él retiró su mano y se alejó de ella, parándose derecho y colocándose ambos brazos tras la espalda mientras la miraba inexpresivamente.

Rosemary se colocó ambas manos al frente sobre su vestido y observó detenidamente a su amigo de pies a cabeza.

Los guardias del palacio normalmente llevaban uniformes azul oscuro, recubiertos de una pesada armadura plateada. Pero los guardianes como Hunter, que eran guardias de alto rango, llevaban uniformes especiales negros con detalles plateados, con una armadura mucho más ligera pero no menos resistente que permitía mayor libertad de movimiento en casos extremos, y una larga capa negra que bajaba desde las hombreras hasta el suelo, lo cual hacía mas sencillo para ellos cubrir a la persona que debían proteger.

Un rubor tiñó sus blancas mejillas, porque debía admitir que Hunter se veía realmente guapo en aquel uniforme.

-¿Esta lista, Su Alteza?_dijo él de repente, lo cual la sacó completamente de sus pensamientos.

-Si, lo estoy _ respondió ella sin ánimos y observó el reloj_Aunque creo que ya me perdí de la cena.

-Pero no del baile, princesa_ dijo él acercándose y ofreciéndole el brazo. Ella lo cogió sin decir una palabra y ambos salieron lentamente de la habitación hacia el pasillo.

Rosemary le dirigió una mirada de reproche.

-¿Quisieras dejar de hablarme con tanta formalidad? Es como si no fuéramos amigos de toda la vida.

Hunter suspiró y la miró arrepentido. No le gustaba cuándo ella lo miraba de ésa forma.

-Lo lamento, preciosa. Es la costumbre _ doblaron por el pasillo en dirección a las escaleras_ Pero debes entender que sigues siendo una princesa y yo un simple guardia sin importar que tan amigos seamos. Por lo tanto, te debo mi respeto ya que estoy bajo tus órdenes. Es mi trabajo protegerte. Además, no quiero hacer enfadar a tu hermana debido a nuestra cercanía y darle una razón más para que me condene a muerte. Sabes muy bien que no soy de su agrado _ entonces le guiñó el ojo, pero la tensión entre ellos no desapareció.

Él estaba consciente de que Rosemary detestaba la formalidad, pero nada podía hacer al respecto siendo su guardia. El resto del reino no vería con buenos ojos su relación si mostraban una excesiva cercanía, llegando inclusive a especular si había algo más entre ellos y eso no lo podía permitir. No obstante, ella aún no dimensionaba el poder que tenía sobre él. Una palabra suya era suficiente para ponerlo de rodillas a sus pies, pero también, para hacerle mucho daño, inclusive condenarlo. No es que creyera que Rosemary sería capaz de algo así, no, pero sabía que frente a su hermana ella no sería capaz de salvarlo aunque diera la vida por ello.

Hunter suspiró. Era en días como estos en que extrañaba profundamente al rey Richard, quién solo pensaba en la felicidad de sus hijas, especialmente en la de Rosemary dado que era su favorita. De niños, él nunca le había prohibido relacionarse con la princesa, sino que al contrario, parecía muy feliz cada vez que ingresaba al Palacio en busca de ella para ir a jugar a los jardines, dónde podían pasar horas juntos sin aburrirse, a pesar de que él era cinco años mayor, pero eso nunca los detuvo. Por eso, sabía que si el rey estuviese vivo, no habría problemas en que pudiese ser más cercano a Rosemary aún en presencia de otras personas del Palacio, inclusive de Alanis.

-Si se supone que estas bajo mis órdenes, supongo que tendré que castigarte por haberme hecho pasar un mal rato _ dijo de pronto ella y Hunter se detuvo en seco. ¿Había escuchado bien?

-¿Castigarme?_repitió él incrédulo y entonces se cruzó de brazos a la altura de su amplio pecho mirándola con interés_ ¿Y como pretende castigarme, Su Alteza?

Fue entonces, que Rosemary le dio esa mirada que él detestaba. Esa mirada con la que ella conseguía siempre lo que quería. La mirada a la cual nunca podría decirle que no.

-Serás mi pareja en el baile de hoy. Y si te lo preguntas Hunter, si, es una orden _ ella se puso ambas manos a la cintura y se colocó en una postura desafiante_ No querrás desobedecer a tu princesa, ¿o si?

Hunter la miró boquiabierto, pero solo unos instantes, antes de recuperar la compostura.

-Supongo que me estabas escuchando cuándo te dije lo perjudicial que sería que nos vieran a los dos demasiado cercanos _ pero ella pareció no tomarlo en cuenta. Entonces, Hunter observó hacia todos lados para ver si alguien estaba cerca y como no había nadie, cogió a Rosemary de la mano y la guió hasta el balcón del pasillo mas apartado del Palacio, un lugar que no era tan transitado, ya que quedaba muy cerca de la antigua habitación del rey y la reina_No puedo bajar al salón y bailar contigo delante de todos como si fuera alguien de la realeza, tu hermana me cortaría la cabeza.

-Pero no tiene que ser en el salón, Hunter_le señaló ella dulcemente_Puede ser aquí, en el balcón.

-¿Y si alguien nos ve? Es algo inapropiado.

Rosemary bufó exasperada.

-Te lo haré sencillo _ desató la cuerda que mantenía recogida la cortina y esta cayó como una cascada hasta cubrir la entrada del balcón, dejando a ambos en el exterior_ Mis padres solían hacer esto cuándo querían estar solos. La cortina es gruesa, no hay forma de que alguien nos vea si cruza el pasillo, lo cual es bien difícil que suceda además, ya que nadie ha pasado por aquí en mucho tiempo.

Hunter sintió como si un puñal se le hubiera clavado en el pecho cuándo la vio bajar la mirada con tristeza. Sabía que estaba pensando en sus padres.

-¿Los extrañas?

-Todos los días de mi vida _ le respondió ella sin mirarlo, para luego girar su cuerpo en dirección al reino, específicamente a los bosques aledaños _ Pero aún soy incapaz de creer que ellos hayan podido hacernos esto _ entonces, una lágrima se deslizó por su mejilla.

Hunter frunció el ceño y tomó lugar junto a ella, clavando su mirada igualmente en los bosques. Él sabía que Rosemary se refería a Los Guardianes, una raza mitad humano, mitad lobo, que custodiaban las tierras que rodeaban el palacio.

Hacía muchos años atrás y en un día de cacería, el rey Richard se había topado en el camino con lo que sus súbditos le habían dicho que era una bestia. Ellos lo describieron como un gran lobo de más de dos metros, pero que era capaz de pararse en dos patas, como si fuera un humano. La extraña criatura escupía sangre por el hocico y apenas si podía levantarse, dado que había sido herido por varios disparos.

El rey ordenó a sus guardias no hacerle daño justo al mismo tiempo en que el animal caía pesadamente al suelo, colapsando por sus heridas. A pesar de las insistencias de sus súbitos de que ayudarlo sería perjudicial, el rey hizo caso omiso a estas advertencias y se llevó a la criatura al Palacio, dónde el doctor Lucas Mason se hizo cargo de sanar sus heridas. Y ahí, ante los atónitos ojos del rey y del médico, el que una vez fue lobo, cambió de forma y en su lugar quedó un simple hombre.

Sin embargo, lo que el rey no sabía era que aquel hombre era nada mas ni nada menos que el Alfa de la manada, cosa que él mismo le explicó cuándo despertó un mes después totalmente curado. El hombre y su manada estaban tan agradecidos por la bondad del rey, que firmaron una alianza para mantener a ambos pueblos a salvo.

Los Guardianes proveerían de seguridad y protección a todos los habitantes del reino, guiándolos a través de los espesos bosques que solo ellos conocían, manteniendo a cualquier animal salvaje lejos de ellos y siendo el primer escudo frente al cual otro reino tendría que pasar antes de ingresar a Aradon. El Alfa le comentó al rey, que los hombres lobo eran muy sensibles a las esencias humanas y podían saber perfectamente cuándo alguien estaba mintiendo, evitando así los casos de altas traiciones. Además, su sentido desarrollado de la audición, les permitía saber si a kilómetros se avecinaban tropas buscando atacar por sorpresa, cosa de la cual ellos se hacían cargo antes de que llegaran siquiera al límite de los bosques. Su velocidad sobrehumana y fuerza, los hacían oponentes sumamente peligrosos, eran capaces abarcar grandes distancias de un solo salto y curarse con gran rapidez.

A cambio, el rey les proveía de riqueza, alimento, medicamentos y cualquier otra cosa para suplir sus necesidades básicas. En los tiempos más duros, Los Guardianes solían alojar en un ala privada del Palacio, especialmente para aquellas parejas que tenían hijos y necesitaban mayores cuidados. Ellos eran invitados a los bailes y se les trataba como a cualquier otro ciudadano de Aradon.

La única condición de alianza, era que no se debía derramar la sangre de ningún miembro de ambos pueblos. Los Guardianes no podían asesinar a nadie de Aradon ni viceversa, sino, el tratado llegaba su fin y la guerra entre ambos sería inminente.

Y fue justamente lo que sucedió.

Hunter aún era incapaz de olvidar la espantosa escena en la habitación de los padres de Rosemary. Todo el cuarto estaba hecho un desastre; los muebles habían sido reducidos a simples trozos de madera, las cortinas rasgadas, vidrios rotos esparcidos por el suelo, los muros salpicados de sangre y en la cama, los cuerpos del rey y la reina violentamente descuartizados, con marcas de mordidas y rasguños en los que alguna vez fueron brazos y piernas normales. Esa fue la evidencia que acabó por condenar a toda la raza de hombres lobo.

En aquel entonces, Alanis con solo veinte años, ascendió al trono y como castigo por su traición, envió a exterminar a todo el pueblo. Fue la guerra más cruda y sangrienta que el reino de Aradon hubiera conocido. Dado que el Alfa compartió con el rey sus debilidades, Alanis sabía muy bien que solo la plata sería capaz de matar a un hombre lobo, por lo que mando a forjar armas y balas especiales para la ocasión. Fue una matanza que pasó la historia, a pesar de las amplias bajas en la guardia real.

-Uno de ellos me ayudó, ¿sabes?

Hunter se giró para mirar a Rosemary, quién tenía su vista perdida en algún punto de los bosques. Ella continuó:

-Cuándo Alanis me abandonó en medio de los bosques, ¿lo recuerdas?

Como olvidarlo, pensó él. Fue un día de locura. Cuándo fue un hecho de que la pequeña princesa había desaparecido, el reino entero comenzó a buscarla. El pánico aumentó a medida que transcurrían las horas y la reina era inconsolable.

Rosemary miró a Hunter y su expresión le hizo entender de que si lo recordaba.

-Esa vez, estaba tan asustada que me senté en la fría grama a llorar, porque creí que nadie me encontraría _ una delicada sonrisa se dejó ver en sus labios _ Pero entonces, sentí un cálido aliento golpear mi cuello. Me di la vuelta y ahí estaba aquella criatura _ su mirada dio en Hunter_Al principio grité, creyendo que me mataría. Era un lobo gigante y no podría hacer nada contra el si decidía comerme _ se rió por lo bajo _ pero luego, me acarició la mejilla con su hocico y me lamió, ahí supe que era amigable y que no me lastimaría_suspiró_Al final, me subió a su lomo y me sacó de ahí. Nunca supe quién era, si un hombre o una mujer, pero estoy en deuda y no pude agradecérselo _ bajo la mirada_ Por eso, lo que sucedió no tiene ningún sentido para mi, Hunter. Mi padre confiaba en ellos, todo Aradon confiaba en ellos y nunca hubo algún indicio de que ellos nos odiaran, sino que al contrario, puedo hasta afirmar que nos querían. Si de verdad hubiesen pensado en traicionarnos, hubiera sido más fácil que ése lobo me matara cuándo me encontró en el bosque, es por eso que…..no lo entiendo.

Entonces, Rosemary sintió que dos fuertes brazos le envolvieron desde su espalda, sosteniéndola con firmeza contra un amplio y cálido pecho. Ella miró sobre hombro y su mirada, llena de confusión, chocó con la de Hunter, quién ahora la observaba con dulzura.

-Pero, ¿no que dijiste…

-Olvida lo que dije, preciosa_le interrumpió él y recargó su barbilla en lo alto de su cabeza, relajado, como si no fuera el fiero guerrero que era. La mayor parte del tiempo podía ser frío y serio, completamente enfocado en su trabajo, pero con ella eso era imposible _ En estos momentos necesitas a un amigo, no a un guardia _ la abrazó con más fuerza, como si de pronto alguien se la fuera a arrebatar para siempre y entonces, se rió.

Rosemary frunció el ceño.

-¿Puedo preguntar que es tan divertido?

Hunter le dio un beso en la frente para suavizar las líneas severas de su rostro.

-Nada, es solo que siempre se siente tan pequeña entre mis brazos, princesa _ miró hacia el cielo_ Y créeme que entiendo a que te refieres, a mi también se me hace extraño todo lo que sucedió hace quince años _ le hizo darle vuelta para que lo mirara _ Tuve a muchos amigos que pertenecían a la manada cuándo era niño y que yo recuerde, se sentían bastante a gusto de no tener que seguir escondiéndose de los habitantes del reino. Lamentablemente, ahora ya no hay ninguno con vida como para interrogarle acerca de lo sucedido. Pero, sea lo que sea, lo descubriremos Rosie, si eso te deja tranquila.

Rosemary sonrió.

-Es lo que necesito, Hunter. Siempre he creído que hubo algo mas, pero no se que y tengo que averiguarlo _ tragó saliva _ Por mis padres y por aquel lobo que me salvó.

Hunter asintió.

-Lo haremos, preciosa. Ya veras.

-¿Interrumpo algo?

Tanto Hunter como Rosemary se voltearon sorprendidos al escuchar esa voz. Jackson había corrido la cortina y ahora los estaba observando con una ceja alzada.

-Guardia Macarick, espero que tenga una buena explicación que darle a la reina acerca del retraso de Su Alteza _ se acercó a Rosemary lentamente pero Hunter se interpuso entre ambos. Jackson sonrió con malicia_ o talvez debería decirle personalmente a Su Majestad que el guardia de la princesa la distrae de sus obligaciones y que necesita _ miró de arriba hacia abajo a Rosemary como si fuera algo comestible _ otro guardián.

Hunter abrió la boca para decir algo, pero Rosemary se le adelantó:

-Yo le pedí que no me llevara al baile, Jackson _ comenzó ella, tocando el hombro de Hunter para que se apartara. Este obedeció _ me sentía un poco mareada y necesitaba aire, así que le ordené a Hunter que me trajera aquí.

-¿En un lugar tan apartado y silencioso, Su Alteza? ¿Hacía falta?_Jackson se acercó mas a Rosemary al punto en que ella podía sentir su aliento en su rostro_ Espero sinceramente que no este mintiendo para proteger a este incompetente _ apuntó a Hunter y Rosemary le tocó ligeramente el brazo para tranquilizarlo. Estaba completamente tenso y los músculos le temblaban, sabía que si ella no estuviera presente se lanzaría encima de Jackson y lo molería a golpes.

Ella le dedicó una de sus más dulces sonrisas.

-¿Incompetente? Creo que aquí el único incompetente eres tu, que te encuentras aquí cuándo deberías estar cuidando de mi hermana_ lo miró desafiante, decidida a no temerle para defender a Hunter. Jackson haría cualquier cosa para perjudicarlo_ Como verás, mi guardián esta aquí conmigo cuidándome como es su deber y el tuyo es cuidar a la reina.

Jackson entonces frunció el ceño. Todo rastro de soberbia había abandonado su rostro.

-Pero, Su Alteza…

-Sin peros, Jackson _ le alzó la mano para que se mantuviera en silencio. Si bien él era el guardia de su hermana, ella seguía siendo de la realeza y podía darle órdenes si lo deseaba_Yo ya me siento mejor y cualquier problema que haya, me acercare personalmente a la reina para responder por mi guardián, que después de todo está bajo mis órdenes y trabaja exclusivamente para mi. Y por favor, te pediré que te mantengas a una distancia prudente de mí o le pediré a Hunter que te aparte a su modo. Detesto que invadan mi espacio personal.

Hunter entonces, rodeó a Jackson y se puso detrás de él, desenfundando con su pulgar una parte de su espada.

-Si quiere lo hago en seguida, Su Alteza _ sonrió con malicia y sus ojos chocaron con los de Jackson como un par de estacas afiladas _ Será un honor y un placer para mi hacerlo. Sólo deme su orden.

Jackson miraba a Hunter con un odio que solo ellos comprendían. Desde siempre que se habían detestado, simplemente no se soportaban y si bien Rosemary no sabía muy bien toda la historia, algo tenía que ver con el hecho de que Hunter se había ganado el derecho a ser su guardián derrotando a Jackson quién fue su último oponente. Este último nunca se repuso de esto porque había sido invicto en batallas hasta ese entonces.

-No será necesario, Hunter. Debemos irnos al baile ya.

Hunter volvió a guardar la espada en su sitio sin dejar de mirar a Jackson.

-Lo que usted diga, Su Alteza.

-Con tu permiso, Jackson _ Rosemary comenzó a caminar por el pasillo siendo seguida de cerca por Hunter, quién iba justo detrás de ella cubriéndola.

Jackson los miró a ambos alejarse por el pasillo hasta que se perdieron de vista. Hunter podía haberle ganado la batalla, pero se aseguraría por todos los medios de que no ganara la guerra.


Muchos cariños y hasta un próximo capitulo,

Kathy

jueves, 6 de agosto de 2015

Oscura y Salvaje Tentación (Capitulo 2)

Hola a todas y todos!

Se que mi idea es publicar una vez por semana, pero debido a sus lindos comentarios me adelanté un punto y les traje el segundo capitulo antes de lo pensado. Este será mas cortito que el primero pero más divertido, dado que conoceremos un poco mas a los chicos de la guardia. Si, los hombres se tomaron completamente este capitulo.
Así que sin mas preámbulos aquí va el capitulo 2. ¡Feliz lectura!

Capitulo 2

- ¡Te patearon el trasero!

John fulminó a Sebastián con la mirada mientras este se retorcía de la risa después de que Hunter le dijo lo que había pasado en el campo de batalla esa mañana.

-Ya basta, Sebastián, no es gracioso _ replicó John sintiéndose vulnerable ahí sentado mientras era vendado por el doctor Mason, el médico real. Su rostro se retorció de dolor cuándo el doctor apretó fuertemente las vendas sobre su torso _ Cuidado doc, eso duele.

El doctor Lucas Mason negó con la cabeza y se sentó a un costado de su paciente. Se froto los ojos como si se sintiera muy cansado, la verdad es que ya se consideraba demasiado viejo para estar lidiando con muchachitos impertinentes como los guardias de la reina.

-Te rompiste dos costillas, ¿Qué esperabas sentir? ¿Placer acaso?_dijo el doctor sarcásticamente observando a los tres guardias que se encontraban al interior de su oficina.

John se bajó con dolorosa lentitud de la camilla para luego comenzar el terrible proceso de vestirse. Algo tan simple como estirar el brazo, se había convertido de pronto en toda una tortura.

-A mi no me vea doc, sino a él _ dijo señalando acusadoramente a Hunter, que estaba parado a un lado de Sebastian_ De verdad, ¿Qué demonios tienes en los puños, Hunter? ¿Acero? No recuerdo a nadie que me haya dado alguna vez una paliza como esta.

Hunter le enarcó una ceja.

-En vista de las circunstancias tenemos dos opciones. O yo soy muy fuerte o tus costillas son muy frágiles _ señaló divertido a lo que John le respondió con una mueca de absoluto enfado_ Piensa que pudo haber sido peor, John.

-Si, claro. Solo no me dejaste inválido porque Su Alteza estaba presente_dijo John con un suspiro mientras terminaba de vestirse.

Sebastian frunció el ceño.

-¿La princesa estaba con ustedes?_preguntó.

-Así es, Sebastian. ¿Por qué?_preguntó ahora Hunter con creciente interés.

Sebastian simplemente se encogió de hombros.

-Porque yo estuve en el salón cuándo la reina llevo a cabo el juicio de aquel campesino_ explicó _Y la princesa estaba ahí. Pobrecita, estaba tan pálida después de ver morir a ese hombre que de verdad creí que se iba a desmayar, y ya saben que la reina no es digamos el mejor apoyo que tiene Su Alteza _ se aclaró la garganta antes de continuar _ Como sea, el asunto es que como ella se negó a que Jackson la escoltara, se fue del salón por cuenta y de ahí no se le volvió a ver. No sabía que había ido a buscarte, Hunter.

-¿Y porque a buscarme?_preguntó Hunter nuevamente.

Sebastian lo abrazó por los hombros y le alzó ambas cejas.

-Porque pidió por ti, galán y justo no estabas _ señaló con diversión _ Maldición Hunter, si se supone que eres el guardián de la princesa tienes que cuidarla. No tienes idea lo que daría por estar en tu lugar.

Entonces Hunter frunció el ceño. No le gustó como sonó eso.

-Lamento romper tu burbuja, Sebastian, pero para eso tendrías que ser yo y ¿Qué crees? Eso no va a pasar ni aunque volvieras a nacer treinta veces _ dijo con malicia, cruzándose de brazos. Ya no le gustaba el rumbo que estaba tomando esa conversación.

-Relájate, Hunter. Nadie te va a quitar tu puesto _ lo tranquilizó John ya finalmente vestido con su uniforme azul oscuro de guardia y su armadura _ Además, para hacerlo tendrían que desafiarte a duelo y nadie quiere una costilla rota o peor, morir gracias a ti.

Hunter sonrió.

-Eso es lo que me gusta de ti, John. A veces puedes ser tan idiota y otras tan sabio como ahora _ dijo ahora con genuina diversión.

-Gracias por el cumplido, guapo _ le respondió John lanzándole un beso y guiñándole el ojo.

Sebastian fingió poner una cara de asco.

-Oh, Dios, ustedes me perturban. Ojala que no sea contagioso _ entonces se dirigió al doctor Mason_ Doctor, por favor, dígame que existe una cura para la estupidez.

Los cuatro estallaron a carcajadas dejando que la tensión de hacía unos atrás minutos se disipara completamente. El doctor Mason negó con la cabeza y observó a los tres guardias. Él los había conocido desde que eran unos niños, pero los años les habían hecho de maravilla, aunque su edad mental seguía siendo la de un infante, el doctor sabía que era justamente ese humor característico de los jóvenes guardias lo que lo mantenía en perfectas condiciones aun viviendo bajo el mandato de una reina tan cruel como lo era Alanis Ravenheart.

-Mantente lejos de las batallas por un tiempo, John, mientras tus costillas se curan _ el doctor observó a Hunter_Cuento contigo para asegurarte de que sea así, de lo contrario pasara mas tiempo barriendo los pisos del Palacio que trabajando de guardia y eso será un infierno, créeme.

Hunter asintió.

-No se preocupe, doctor. Me haré cargo.

John dejó escapar un resoplido de desdén.

-Por si no se ha dado cuenta, doctor, ya estamos en el infierno _ señaló para luego tomar lugar junto a Sebastian_Y nuestra querida reina es el diablo en persona.

Sebastian lo golpeó en el hombro y lo observó serio.

-Baja la voz, idiota. Si la reina te escucha, nos cortara las bolas y las usara para decorar la mazmorra _ dijo con genuino pánico en la voz_ Piensa en mis hijos.

Tanto Hunter como John le dirigieron una mirada de extrañeza.

-Bueno, en nuestros hijos _ corrigió Sebastian_ Si ustedes saben que “reina” y “misericordia” no van juntos en una misma oración, al menos no aquí en Aradon. Y no se ustedes, pero a mi me gusta mi miembro y mis bolas exactamente dónde están, muchas gracias.

Esta vez fue John quién lo golpeó en el hombro.

-Quieres callarte, Sebastian. Mira que ya me duele la entrepierna de solo imaginarme a la reina cortándome las bolas_a John le dio un escalofrío.

El doctor Mason suspiró por lo bajo.

-Ya basta niños_ se levanto de su asiento y se acercó a los guardias _ No se preocupen por la reina, ella esta de muy buen humor porque mañana celebrará un baile con el reino vecino de Astoria. Esta gestionando los preparativos.

-¿De nuevo?_inquirió John _ Pero si la semana pasada también realizó una.

El doctor Mason se encogió de hombros.

-A mi no me miren, solo les comunico lo que su criada me dijo cuándo estuvo aquí esta mañana. Saben que el fuerte de la reina son los bailes, no la política.

-Y supongo que nos querrá a todos los guardias como autómatas, patrullando los pasillos del Palacio para evitar robos, o accidentes indeseados_ dijo Sebastian de solo recordar el desastre del baile anterior, en que el príncipe se había caído desde el balcón por estar borracho. Todo un dolor de cabeza._ Será una noche de locos.

-Para ustedes quizá, pero no para mí _ dijo John apuntando hacia su torso cubierto por una brillante armadura plateada _ Tengo que descansar o no voy a recuperarme. Así que ustedes me contaran después si pasó algo interesante.

-Si, y además te traeremos pastel _ dijo Hunter con sarcasmo.

John cogió uno de los libros que el doctor Mason tenía sobre la camilla y se la arrojó a Hunter esperando que le diera de lleno en la cabeza, pero este fue más ágil y lo atrapó en el aire antes de que eso sucediera.

-¿De que te quejas, amargado? Mira que a ti te toca lo más fácil que es vigilar y cuidar a Su Alteza _ señaló John_ Si quieres, yo cuido a la princesa mientras tu patrullas los pasillos junto a Sebastian.

Hunter le dirigió una mirada de pocos amigos a John.

-Olvídalo, no dejo a nadie que haga mi trabajo _ enfatizó la palabra mi, esperando que a su amigo le quedara bien claro.

Rosemary tenía ya veinte años y hacía mucho que había dejado de ser una niña. Hunter recordaba perfectamente aquel momento exacto en que comenzó a desarrollarse hasta convertirse en la bella mujer que hoy era. De cintura estrecha y caderas anchas, turgentes pechos, altos, redondos, que apenas si cabían en los vestidos que usaba a diario y que en mas de una ocasión les habían robado la mirada a los guardias del palacio, al punto en que Hunter tuvo que amenazarlos con dejarlos ciegos a todos y cada uno de ellos para que no se atrevieran siquiera a posar sus ojos en ella de nuevo. Sin embargo, con los miembros de la realeza era algo más complicado. Él ya se había dado cuenta de lo mucho que Rosemary llamaba la atención de los hombres. Si bien su hermana Alanis era mas extrovertida y poseía una belleza salvaje, exótica, porque aunque no le agradara, Hunter debía admitir que su reina era una mujer exquisita y que podía tener al hombre que quisiera a sus pies, Rosemary poseía una belleza angelical que no pasaba desapercibida y que cada año se hacía mas evidente. Los hombres se le acercaban cada vez más y eso a ella le aterraba, por lo que él no se había despegado de su costado desde entonces. En más de una ocasión, Hunter había notado como los miembros de la realeza de otros reinos observaban a Rosemary; con lasciva, como si ella fuera un trozo de carne que esta listo para ser devorado y que solo falta que alguien le de la primera mordida.

Hunter sonrió sin ganas. Ja, como si él fuera a permitir que eso sucediera.

-De cualquier modo, no creo que la princesa requiera de mucho cuidado esa noche _ comentó Sebastian, lo que sacó a Hunter de cavilaciones_ Ella detesta los bailes que su hermana realiza y por eso siempre permanece apartada dando vueltas por el Palacio _ entonces, su mirada se dirigió a Hunter_Dudo que tengas mucho trabajo que hacer, amigo mío.

-Espero que estés en lo cierto, Sebastián _ dijo Hunter sin mirarlo, aunque algo en su pecho le decía que sería justamente lo contrario.


Muchos cariños y hasta un próximo capitulo,

Kathy

Oscura y Salvaje Tentación (Capitulo 1)

Hola chicas y chicos si es que hay!

Hoy es el día, aquí les va el primer capitulo de esta historia ya que decidí no hacerle un prólogo. Feliz lectura!

Capitulo 1

Sangre…

Eso era lo único que ella podía observar a través de sus grandes ojos castaño-verdosos llenos de asombro, llenos de horror. La habitación estaba hecha un desastre, los elegantes muebles de madera habían sido reducidos a simples trozos de astilla regados por doquier. Las cortinas estaban hechas jirones y el suelo estaba cubierto de vidrios rotos provenientes de la ventana. A ella le parecieron pequeños diamantes teñidos de rojo rubí que brillaban bajo la intensa luz de la luna que iluminaba el cuarto, dejando ver una escena que solo se había visto en las peores pesadillas de cualquier ser humano.

¡Princesa, salga de ahí!

Las voces se escuchaban muy lejanas, apenas un susurro en su mente. Ella estiró su mano, queriendo alcanzar los bultos que se encontraban quietos e inertes sobre lo que alguna vez fue un blanco lecho.

-¿Mami?_dijo con voz apagada, casi muerta.

¡Guardias! ¡Traigan a los médicos y saquen a Su Alteza de ahí!

Nuevamente esas voces, todavía distantes y lejanas en su cabeza. Una lágrima se deslizó por su mejilla cuándo no recibió respuesta de su madre. Ella lo único que deseaba era escuchar su melodiosa voz diciéndole que todo estaba bien. Pero no, no lo estaba.

Entonces, dos fuertes brazos se envolvieron alrededor de su pequeña figura y con destreza le hicieron voltearse. Su cabeza, llena de castaños rizos, fue sostenida contra un cálido pecho cuyo corazón latía casi desbocadamente.

Rosie, preciosa, ya no mires

-¡Rosemary estoy hablándote!

Como despertando de un trance, la chica agitó su cabeza con vehemencia y pestañeó varias veces, dándose cuenta que más de una docena de pares de ojos le estaban observando con curiosidad y en silencio.

-Creo que la princesa no soporta los juicios, Su Majestad _ señaló burlonamente una voz a pocos metros de ella_ Es un poco delicada ante la…mmm…sangre.

-Ya lo creo que si, Jackson _ dijo una femenina pero al mismo tiempo firme voz a su costado_ Mi hermanita siempre ha sido una cobarde sin remedio.

La corte comenzó a reír ante el comentario, pero Rosemary no estaba siquiera escuchándolos. Un sudor frío recorrió su frente mientras su cuerpo temblaba ante el horrible recuerdo de su niñez que atormentaba cada día y noche de su vida. Ya habían pasado quince años desde entonces y aún se sentía como si hubiera sucedido ayer.

-Si me lo permite, Su Majestad _ continuó Jackson _ Sugiero que la princesa sea escoltada de vuelta a sus aposentos para poder tranquilizarse. Los juicios definitivamente no son lo suyo.

Alanis puso los ojos en blanco y desde lo alto de su trono observó a su hermana, que todavía parecía en trance.

-Supongo que tienes razón, Jackson_ suspiró exasperada_ Sebastián _ dijo ahora, dirigiéndose al guardia que estaba parado junto a uno de los pilares del gran salón. Era alto y fornido, con el cabello rubio e intensos ojos azules, que brillaban asesinamente. Él se acercó al trono y se arrodilló ante la reina.

-Su Majestad _ dijo con fuerza.

-Retira el cuerpo de aquí y procura que alguien limpie la sangre inmediatamente. Detesto cuando ensucian los suelos _ dijo Alanis con tal normalidad, que un escalofrío recorrió la espalda de Rosemary. Su hermana era muy conocida en el reino de Aradon por su crueldad y frialdad. Trataba a la gente como basura, como un objeto utilitario para sus fines egoístas.

-Si, Su Majestad _ respondió el guardia, antes de ponerse de pie nuevamente y coger el cuerpo de lo que una vez había sido un jovial y esforzado hombre del pueblo.

Rosemary había evitado prestar demasiada atención a la escena desde que empezó el juicio. Desde el minuto en que se reveló que el hombre había sido acusado por haber robado una joya de la corona, ella supo que su hermana lo condenaría a muerte. El reino de Aradon iba cada vez más en decadencia debido a que Alanis llevaba quince años despilfarrando en fiestas y lujos la fortuna de la familia Ravenheart desde que ascendió al trono. Ella no hacía nada por su pueblo, simplemente dejaba a sus habitantes morir de hambre y desde la muerte de sus padres que ya no habían tratos comerciales con otros reinos que ayudaran a restaurar la economía de Aradon, por eso a Rosemary no le extrañaba que aquel hombre, en su desesperación, haya decidido robar una pequeña joya para poder alimentar a su familia. A la fecha, no entendía como su hermana podía ser tan insensible y cruel.

-¿Tiene algo que agregar acerca del juicio, princesa?_preguntó Alanis con frialdad.

Por primera vez, Rosemary se atrevió a mirar a su hermana a sus gélidos ojos negros. Su bello rostro, porque si, Alanis era una mujer hermosa aún a sus treinta y cinco años, estaba cubierto de sarcástica diversión. Su piel blanca y cremosa, junto con sus carnosos labios rojos y largo cabello negro azabache, le daban una apariencia exótica, asesinamente atrayente.

Rosemary negó con la cabeza y bajó la mirada, incapaz de seguir mirando a su hermana a los ojos. Simplemente le asqueaba y le sorprendía que pudiera haberle hecho una pregunta tan estúpida en ésos momentos. El juicio había llegado a su fin y el hombre estaba muerto, ya no había nada que objetar u agregar.

-No, mi reina_dijo apenas en un susurro _ Si me lo permite, quisiera retirarme.

Alanis sonrió divertida y se apoyó nuevamente en su trono. Leves murmullos comenzaron a elevarse en la corte mientras todos comentaban lo sucedido durante el juicio, al mismo tiempo que se iban retirando lentamente para volver a sus actividades habituales.

-Por supuesto, hermanita _ le aseguró con crueldad _ Jackson, escolta a la princesa de vuelta a sus aposentos, parece que va a desmayarse en cualquier segundo.

-¡No!_gritó Rosemary dirigiéndose a su hermana y toda la corte se detuvo en seco, guardando silencio de forma inmediata_Hunter es mi guardián y lo quiero a él.

Alanis frunció el ceño al mismo tiempo que Jackson ante la autoritaria voz de su hermana. Rosemary no solía discutir con su hermana ninguna decisión que esta tomara con respecto al reino, pero si con su seguridad personal.

Jackson era un hombre alto, fornido, de cabello negro con un par de franjas grises. Llevaba una incipiente barba y poseía unos oscuros ojos cafés. Era el guardia personal de Alanis, su guardaespaldas, su chivo expiatorio y su consejero. Para Rosemary, era solo el lamebotas de su hermana y ella no confiaba para nada en él. De hecho, no confiaba en nadie de ése castillo, solo en Hunter, su mejor amigo de la infancia y Sabrina, su criada. Ellos eran los únicos que la querían realmente.

Alanis bufó exasperada.

-Por si no te has dado cuenta, hermanita, Hunter no está aquí _ dijo ella señalando lo obvio _ Pero claro, solo eres una chica tonta y estúpida, ¿no es así, Rosemary? Era obvio que no lo notarías.

Rosemary guardó silencio mientras fulminaba a su hermana con la mirada. Su crueldad ya no era ninguna novedad. Desde niñas que Alanis se había mostrado sumamente hostil con ella, llegando incluso a abandonarla en medio de uno de los bosques aledaños al reino cuándo tenía cinco años. Aún recordaba el temor que sintió ese día, corriendo en círculos, temblando de frío, de hambre, llorando, gritando por sus padres, por su hermana, para al final, ser rescatada por uno de los que ellos llamaban Los Guardianes, los amos y señores de los bosques.

Rosemary se encogió de hombros.

-Entonces me iré sola, con tu permiso hermana _ dijo decidida y antes de que Alanis pudiera decir algo, Rosemary ya había abandonado el salón, yendo en dirección a los campos de entrenamiento dónde supuso que Hunter estaría.

Rosemary sintió un dulce alivio recorrer su cuerpo cuándo finalmente pudo abandonar el interior del oscuro salón dónde realizaban los juicios. Estar tan cerca de la muerte, del hedor a sangre y de la crueldad de su hermana, era suficiente para enfermarla. No le importaba andar sin escolta por el palacio, de hecho eso la hacía sentirse más libre que nunca.

Ella rodeó velozmente los largos pasillos del palacio hasta lograr salir el exterior, dónde un fresco soplo de aire de primavera acarició su rostro y la calidez del sol envolvió su cuerpo como una gruesa frazada de terciopelo. Rosemary no pudo evitar gemir de delicia ante la sensación que se acumulaba en su ser, era justo lo que necesitaba. A la distancia, se podía escuchar claramente el choque del metal contra metal, el blandir de dos espadas sujetas por dos fuertes guerreros. Rosemary comenzó a correr en dirección a los campos con una emoción muy conocida para ella cada vez que iba a encontrarse con Hunter. Solo esperaba que él estuviese ahí.

Y no se equivocó.

Si bien las batallas no eran lo suyo, su interés crecía cuándo era Hunter quién luchaba y más, si era un duelo amistoso. Una lenta sonrisa se dibujó en los labios de Rosemary cuándo sus ojos se clavaron en él. Más alto que cualquiera de los guardias del palacio, de piel morena, de cabello corto y negro azabache al igual que sus ojos que brillaban con calidez y diversión genuina cada vez que la miraba, pero cuándo luchaba, estos se volvían opacos y fríos, instintivos, concentrados. Su cuerpo grueso, fornido, lleno de pesados músculos producto de años de entrenamiento. Era definitivamente un hombre muy guapo y al mismo tiempo sumamente inteligente, un buen estratega, pero sobretodo, el mejor espadachín del reino. Nadie podía igualársele y en esos momentos, estaba dándole una paliza a su oponente.

-¡Vamos John, se que puedes hacer algo mejor que esto!_exclamó Hunter con diversión en su voz. Las espadas chocaron con fuerza antes de que ambos guerreros se separaran para volver a atacarse nuevamente.

-Relájate Hunter, esto solo está recién empezando _ John atacó a Hunter por la espalda, pero este ultimo instintivamente saltó hacía un costado, esquivándole.

Hunter se rió.

-¡Cuando dijiste que me harías pagar por mis actos, creí que el precio sería mas alto!_Hunter golpeó a John en el hombro, haciendo que cayera pesadamente al suelo _ Rayos, John, pensaba que algo habías aprendido en mis clases. Supongo que tendré que enseñarte de nuevo.

-¡Hunter! ¡No lo lastimes mucho!_ grito Rosemary desde su lugar. Conocía muy bien a su amigo y muchas veces se le pasaba la mano en las batallas, aunque estas fueran amistosas.

La mirada de Hunter se desvió de forma automática cuándo escuchó la dulce voz de su princesa y al instante, sus rasgos se suavizaron.

-Su Alteza, no la había visto _ dijo haciendo una reverencia. Estaba sumamente agitado, pero con una sonrisa_ ¿Lleva mucho tiempo observándonos?

Rosemary le devolvió la sonrisa y negó con la cabeza.

-No, Hunter, acabo de llegar.

-Espéreme ahí Su Alteza, en seguida estoy con usted_y acto seguido, volvió a la contienda al ver que John se había levantado del suelo.

Rosemary suspiró y negó con la cabeza. En presencia de otros guardias, Hunter siempre se dirigía hacia ella como “Su Alteza”, algo que detestaba enormemente, era demasiado impersonal, siendo que conocía a su guardián desde que ambos eran unos niños y jugaban juntos en los jardines del palacio.

El padre de Hunter, Peter Macarick, había sido el mejor amigo de su padre y guardia personal durante años. El aquel entonces rey confiaba en Peter con su vida, nunca se le veía sin él cuándo discutían tácticas de batalla, en los juicios o a veces, simplemente para discutir acerca de la vida como los grandes amigos que eran.

Debido a su fama de buen guerrero y espadachín, Peter fue líder de la guardia real durante años antes de que su padre lo eligiera para ser su guardia personal. Él creó el sistema de entrenamiento de los guardias que hasta el día de hoy seguía vigente, ahora en manos de su hijo Hunter y de Sebastian, su segundo al mando, dado que Peter había fallecido en batalla hacía quince años atrás cuándo Alanis ordenó exterminar a Los Guardianes de los bosques.

Hunter golpeó con todas sus fuerzas la espada de John y marcó con la suya tres veces el cuerpo de su rival que nada pudo hacer para defenderse.

-Agradece a Su Alteza que te salvó de la humillación _ agregó Hunter con arrogancia mientras volvía a enfundar su espada, antes de correr en dirección a Rosemary, quién aplaudía divertida.

La mirada negra azabache del chico chocó con la castaño verdosa de ella. Todo rasgo de seriedad había desaparecido de sus ojos, reemplazándolos con una suave calidez.

-Hola, Rosie_anunció él bajito, como si le estuviera diciendo un secreto, para luego abrazarla fuertemente.

Rosemary suspiró. Ese era el mejor amigo que ella conocía. Rosie era el apodo que él le había puesto cariñosamente desde que eran niños, aunque a veces también le llamaba “preciosa”, pero sin importar como fuese, siempre era con amor genuino, real, algo de lo que ella había carecido desde que sus padres abandonaron ese mundo.

-Nunca paras de sorprenderme, Hunter_ambos se separaron para poder mirarse _ Esa fue una gran batalla.

Él se encogió de hombros.

-Supongo que si _ admitió Hunter escudriñando los alrededores, asegurándose que nadie aparte de John, que aún estaba en el suelo, los estuviera observando_ Me sorprende verte aquí, preciosa_entonces frunció el ceño al darse cuenta que ella estaba sola_ Y sin una escolta. Rosie, ¿en que estabas pensando? Alguien podría hacerte daño. Maldita sea, creo que estoy entrenando una tropa de incompetentes si nadie se ofreció a escoltarte hasta aquí.

Rosemary puso los ojos en blanco.

-Hunter, estoy dentro del Palacio, nadie se atrevería a tocarme un pelo _ le aseguró ella ante lo que él le enarcó una ceja. Si, estaba molesto_ Además, era venir sola o aceptar que Jackson me escoltara de vuelta a mi habitación, porque tú no estabas presente.

Hunter suspiró y maldijo por lo bajo.

-Tienes un punto, Rosie_admitió derrotado. Jackson nunca había sido de su especial agrado _ Lo lamento. No te dejaré sola nuevamente, pero pensé que como estarías presente en el juicio no me necesitarías hasta que terminara_agilmente, saltó la valla para estar junto a ella _ Supongo que la razón por la que estas aquí es porque el juicio ya se acabó.

Rosemary bajó la mirada y asintió con la cabeza. Los recuerdos del juicio se habían esfumado momentáneamente de su mente desde el minuto en que pudo verlo y ahora, regresaban con una intensidad superior, tan vivida, que de la nada comenzó a hiperventilar.

Hunter frunció el ceño. Cuándo ella se quedaba estática, mirando al vacío y respirando de esa manera, era porque le había hecho recordar algo que no debía. Él la atrajo a sus brazos con rapidez y comenzó a acariciar su ahora tembloroso cuerpo como queriendo exorcizar a los demonios, sabiendo que eso la tranquilizaba.

-Tranquila, Rosie. Escúchame, estoy aquí, esos no son más que recuerdos, nada va a pasarte_la mantuvo cerca de su pecho, dejando que escuchara su corazón así como lo había hecho cuándo era una niña y se encontraba parada junto a los restos descuartizados de sus padres.

Hunter sabía que Rosemary había sufrido suficientes traumas para una vida desde que era muy pequeña. Lo de sus padres había sido la gota que derramó el vaso, porque todo partió debido a los maltratos de Alanis hacia su hermana menor. A él nunca le había agradado su reina, y sabía que la razón por la que todavía no lo había expulsado del reino, era por su fama de buen espadachín y sus técnicas de entrenamiento para la guardia, porque si fuera solo por cuidar de Rosemary, hacía mucho que ya no estaría ahí.

El rey Richard, le había pedido a Hunter que cuidara de su hija menor, aunque nunca había sido necesario que lo hiciera porque él quería mucho a Rosemary y solo por ella soportaba la crueldad de Alanis, a quién mención aparte, tampoco le agradaba Hunter. Consideraba que era un deslenguado, arrogante y sin un solo respeto por la autoridad, pero era el mejor en lo que hacía y por ende, lo necesitaba.

Rosemary suspiró y se permitió a si misma relajarse entre sus brazos, el único lugar dónde se sentía verdaderamente segura, a salvo cada vez que la asaltaban aquellos horribles recuerdos que sabía, marcarían su mente para siempre.

-¿Estas bien, preciosa?_dijo bajito nuevamente. Siempre era así entre ellos, algo que casi tenía que ser escondido.

-Si, Hunter_ella tragó saliva y se separó un poco para mirarlo a los ojos _ Gracias
.
Hunter pestañeó varias veces como si se hubiese quedado bajo un trance al observar sus ojos castaños verdosos, esa mezcla de tierra y bosque que en muchas ocasiones lo dejaban anonadado. Tenía un brillo tan dulce, tan inocente que él quería proteger a toda costa, sobretodo de la maldad de Alanis. Maldición, si esa mujer parecía ser sacada del infierno, ella y Rosemary eran como un demonio y un ángel intentado convivir bajo un mismo techo.

Hunter se separó de ella unos instantes para poder darle un suave beso en la frente. Rosemary sonrió bajo su gesto.

-Puedes morir si alguien te llegase a ver, ¿lo sabías?_apuntó ella.

-Vale la pena correr el riesgo _ le respondió él con creciente diversión _ Me ofende, Su Alteza, si cree que a alguien como yo lo pueden destruir tan fácilmente.

Rosemary dejo escapar una carcajada por primera vez en mucho rato. Dios, vaya que se sentía bien.

-Pues no sea tan arrogante, Sir Macarick, que el tiro le puede salir por la culata algún día _ bromeó ella y entonces su mirada dio con la de John_Ven, volvamos al Palacio, ya deben estar buscándome. Y aprovecha de llevar a John contigo, dudo que llegue solo después de cómo lo dejaste.

Hunter entonces observó a John por primera vez desde que lo abandonó en medio del campo. El pobre guardia no paraba de retorcerse de dolor en la fría grama que cubría el campo de batalla al mismo que lanzaba una cantidad desmesurada de maldiciones e improperios.

-¡Maldito hijo de puta! ¡Infeliz! ¡Mis costillas!.

Rosemary se rió y se cubrió la boca con las manos. Nunca había escuchado a nadie maldecir tanto como John.

-¡Oye, con esa boca besas a tu madre!_ le reprendió Hunter, quién negó con la cabeza y saltó la valla en dirección a él_ ¡Rosie, espérame en la entrada, no tardaré!

Rosemary solo se encogió de hombros e hizo lo que él le pedía. Hunter enfundó la espada de John y lo subió sobre su hombro como si no pesara más que una pluma. El hombre apretó los dientes del dolor.

-Lo siento, amigo _ se disculpó Hunter mientras avanzaba hacía la entrada del Palacio a grandes zancadas _ No podía perder frente a ella.


Espero que les haya gustado, el siguiente capitulo saldrá la próxima semana.

Muchos cariños,

Kathy